Hantavirus en 2026: ¿cómo fue detectado por científicos sudafricanos?
El hallazgo, liderado por el Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles de Sudáfrica, permitió esclarecer un brote ocurrido a bordo del barco MV Hondius.
Un correo urgente, un paciente grave y un brote misterioso en altamar fueron el punto de partida de una investigación científica que, en menos de 24 horas, logró identificar un enemigo poco común: el hantavirus.
El hallazgo, liderado por expertos del Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles de Sudáfrica, permitió esclarecer un brote ocurrido a miles de kilómetros de distancia, a bordo del crucero MV Hondius.
Un mensaje que activó las alarmas
La mañana del 1 de mayo, mientras Sudáfrica celebraba el Día del Trabajo, la especialista en enfermedades infecciosas Lucille Blumberg recibió un correo de un colega que, desde el Reino Unido, le alertaba sobre un pasajero evacuado de un crucero en el Atlántico Sur, hospitalizado en Johannesburgo con un cuadro de neumonía. A bordo, además, había más personas enfermas.
El barco había hecho escala en la isla Ascensión, un territorio británico remoto, desde donde se reportó inicialmente un brote que parecía neumonía. Sin embargo, la gravedad del caso encendió las alarmas.
“Aunque era feriado, nos movimos, nos movimos muy rápido”, relató Blumberg.
En cuestión de horas, se conformó un equipo que inició pruebas y discusiones en tiempo real para descifrar el origen del padecimiento.
“Fue intenso. Hubo muchas conversaciones. Hubo discusiones online y en ese momento se estaban realizando pruebas de laboratorio”.
Descartar lo común para encontrar lo raro
En un inicio, los especialistas consideraron causas más habituales: la bacteria Legionella —asociada a brotes en hoteles y cruceros— o incluso gripe aviar, dado que los pasajeros habían visitado islas con presencia de estas enfermedades. Pero todas las pruebas dieron negativo.
Fue entonces cuando el equipo comenzó a analizar con mayor detalle el contexto del viaje: el crucero provenía de Sudamérica, específicamente de zonas cercanas a Argentina, y los pasajeros eran observadores de aves que también pudieron haber estado expuestos a roedores. Ese dato resultó clave.
Colaboración internacional y diagnóstico en tiempo récord
Con una nueva hipótesis en mente, los científicos apuntaron hacia el hantavirus, una enfermedad poco común transmitida por roedores y documentada en países como Argentina y Chile.
La investigación se fortaleció gracias a la colaboración con expertos internacionales, facilitada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que permitió intercambiar información en tiempo real mediante reuniones virtuales.
Ese mismo sábado, el equipo logró coordinar pruebas con el único laboratorio en Sudáfrica capaz de detectar el virus. Horas después, los resultados confirmaron que el paciente estaba infectado con hantavirus, específicamente la cepa Andes.
Un hallazgo crucial para contener el brote
El diagnóstico no sólo resolvió el misterio médico, sino que permitió alertar al crucero sobre la naturaleza del brote y tomar medidas oportunas. Aunque el hantavirus generalmente no se transmite fácilmente entre personas, la variante Andes sí tiene potencial de contagio humano.
El hallazgo también llevó a confirmar, de forma póstuma, que otra pasajera fallecida estaba infectada con el mismo virus, consolidando la dimensión del brote.
“Fue un momento de sorpresa, pero una vez que sabes a qué te enfrentas, es mucho más fácil responder”, explicó Blumberg.
Con información de AP
