La serpiente Chausarú de los Estados Unidos
Mitos y cavernas, columna de Carlos Evia Cervantes: La serpiente Chausarú de los Estados Unidos
Hacia el año de 1609, el explorador francés Samuel de Champlain reportó un extraño animal en el lago que ahora lleva su nombre y que se ubica entre los estados de Nueva York y Vermont. Desde esos tiempos, los indígenas iroqueses ya sabían del monstruo y le dijeron a Champlain que le llamaban Chausarú. Así lo escribió Brian Vachon. El lago en el que supuestamente habita la bestia, mide 175 kilómetros de largo y hasta 18 de ancho, en algunas partes. La superficie del agua es de aproximadamente 1175 kilómetros cuadrados. En 1819 hubo un avistamiento en el que se reportó que unos pioneros quedaron asombrados cuando el monstruo sacó la cabeza sobre el agua, en una de las bahías del lago. A finales de la década de los setenta del siglo XIX, la
serpiente acuática del lago Champlain, ya se había ganado un espacio en los relatos populares y en los medios noticiosos, al grado que produjo un pánico colectivo. Por ese tiempo varios neoyorquinos que viajaban en un barco de vapor en el citado lago vieron inesperadamente al monstruo cuando se acercaba a la costa Vermont y algunas personas aseguraron haber visto cómo se agitaba el agua por el movimiento de la mítica bestia.
En 1988, el investigador Joseph Zarzynski reunió en su obra, “Champ: más allá de la leyenda”, casi 300 relatos basados en testigos oculares. A partir de esos testimonios se describe a Champ, nombre moderno del mítico animal, como una inmensa bestia acuática de unos 12 metros de longitud, parecida a una serpiente o un monstruo con cabeza semejante a la de un caballo. Tiene dos antenas que le sobresalen como barbillas de bagre y su cuello es de metro y medio de largo con 30 centímetros de grosor. Su color es gris como la piel de un elefante. Muchos de los observadores dijeron que tiene tres gibas que ondulan con el movimiento de la bestia. Además, para ser un animal tan grande se mueve con mucha rapidez, a unos 25 kilómetros por hora. Todos los años siguen llegando nuevos informes de personas serias y de confianza, de manera que el enigma en torno al monstruo continúa, afirmó Leon Dean, profesor de Lengua y Literatura de la Universidad de Vermont y hombre muy conocedor del asunto. Los reportes de los avistamientos continuaron generándose durante los años siguientes hasta la actualidad, tanto por los habitantes de la localidad, como por los numerosos visitantes.
Finalmente, el autor hace un recuento de los monstruos en muchos otros lagos, por ejemplo el Baikal en Siberia, el Victoria en África y otros en Chile, Suecia, Noruega, Islandia, Australia y Canadá. A esa lista se puede agregar la serpiente Tsukan, que cuida, es dueña y guardiana de las aguas de los cenotes de Yucatán.
