La Cueva de las Anguilas (I)

Mitos y cavernas, columna de Carlos Evia Cervantes: La Cueva de las Anguilas (I)

|
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram

A petición del señor Raymundo Concha, el Grupo Espeleológico Ajau fue a explorar una cueva en el municipio de Acanceh el día sábado16 de abril de 2011. El equipo para esta expedición fue conformado por María José Gómez Cobá, Miguel Xacur Mena, Raúl Manzanilla Haas, Robert Romero Serrano, Pamela Villajuana Correa y Carlos Evia Cervantes.

Otro propósito de esta salida fue hacer la topografía de la Cueva de las Anguilas y tomar algunas fotos de elementos relevantes que habían faltado registrar en visitas anteriores. Al llegar a la caverna
formamos dos grupos de trabajo. El primero, dirigido por María José, se encargaría de tomar los datos para hacer el plano; en este grupo quedamos Miguel y yo. El segundo equipo, conformado por Robert, Raúl y Pamela, se enfocó a tomar fotos a los elementos más relevantes de la cueva.

Al llegar a la caverna, Robert nos recordó la afectación que podríamos tener debido a la enorme cantidad de bióxido de carbono que se ha concentrado en su interior y puso, a disposición de todos, un tanque de oxígeno. La gruta en realidad es pequeña, pues sólo tiene 80 metros de largo, una anchura máxima de 18 metros y 3 metros de altura promedio.

Después de descender de la vertical del inicio, sentí lo enrarecido del aire y mi respiración se volvió muy agitada. Bajamos la primera y única
pendiente suave, quizá de 40 grados cuando mucho. Al final del descenso ya estábamos en un cuerpo de agua de escasa profundidad. Por lo menos, en la parte que estábamos viendo, no era mayor de 50 centímetros.

No tardó mucho tiempo para que yo sintiera mucha sofocación y pedí el oxígeno. Robert me colocó la mochila que contenía el tanque y por medio de los aditamentos necesarios tuve acceso al oxígeno. Gracias a esto pude iniciar el trabajo de topografía con María José y Miguel.

Desde el principio de nuestra estancia en esta cueva, tuvimos la suerte de ver la fauna que le da el nombre a la cavidad, las anguilas ciegas desplazándose en su medio natural. Estas anguilas son completamente blancas, carecen de ojos y de pigmentación. A cambio, sus órganos sensoriales dérmicos están muy desarrollados. Cerca de las anguilas, estaban los camarones y las cochinillas de agua, animales también frecuentes en las aguas subterráneas.

En el techo observamos a algunos murciélagos colgados y otros que revoloteaban inquietos por nuestra presencia. En el suelo se desplazaba uno que otro diplópodo, conocido como milpiés o chimés. Robert y Raúl informaron que, en visita anterior, avistaron un habitante de las aguas subterráneas, un pez blanco y ciego, conocido como la “dama blanca”; en virtud de su confinamiento en la oscuridad, se le han atrofiado los órganos visuales. El ambiente subterráneo de esta cueva es muy interesante. Continuará.

Lo más leído

skeleton





skeleton