La Cueva de las Anguilas II
Mitos y cavernas, columna de Carlos Evia Cervantes: La Cueva de las Anguilas II
En el mes de abril de 2011, un equipo formado por los miembros del Grupo Espeleológico Ajau hizo la topografía de una gruta en el municipio de Acanceh y se encontró una variedad de fauna cavernícola muy peculiar, pese a que la cavidad es muy pequeña y de fácil acceso.
Como en otros casos, durante la topografía de esta cueva se registraron los elementos relevantes, sean naturales o culturales. En el suelo de la Cueva de las Anguilas se encontraron vestigios de muros
y modificaciones del mismo suelo. También se observó que, en casi toda el área pavimentaria de la cueva, yacían numerosos fragmentos de cerámica que formaba parte de las vasijas originales de diversos tamaños. Después del análisis preliminar y se consideró que todas aquellas piezas eran prehispánicas.
En cuanto a los restos óseos, María José nos informó que, de acuerdo con la inspección inicial, los datos indicaron que son de un solo individuo. Las partes halladas fueron las siguientes: húmero, costilla, cúbito, cráneo, una vértebra dorsal, un probable omóplato, un par de falanges y tres piezas dentales (un molar, un incisivo y un canino).
En un momento dado, me fijé en una pieza casi rectangular que me llamó la atención, por lo que le pregunté a María José quien, con una inspección rápida, dijo que era un hueso trabajado de animal. También se encontró una piedra verde de unos 10 centímetros de largo, que parecía ser un hacha. En una visita anterior a esta cueva se había encontrado un silbato de barro, evidentemente prehispánico, con forma de una foca. Este fue un hallazgo relevante y muy poco común. Otro objeto interesante fue una punta de lanza con muy buen acabado. Pero hubo otro descubrimiento que también llamó mucho la atención, fue una roca triangular y muy gruesa que parecía haber sido trabajada, de unos 15 centímetros de largo aproximadamente.
Cada determinado tiempo Raúl nos preguntaba si estábamos bien. Yo tuve que tomar una aspirina porque me dio dolor de cabeza debido a la escasez de oxígeno. Al rato, se nos informó que ya había cuatro personas con el mismo dolor. Afortunadamente ya habíamos cubierto todos los objetivos; así que concluimos las labores y preparamos la retirada. Cuando decidimos salir, lo hicimos de uno en uno y apoyándonos entre todos para sacar los instrumentos utilizados.
Considero que este ha sido uno de los trabajos más ordenados que hemos hecho como grupo de espeleología, a pesar de la muy difícil situación del aire. Digo esto porque se cumplieron las metas y
los datos recabados fueron precisos.
Posteriormente a la expedición, el Grupo Ajau entregó al Instituto Nacional de Antropología e Historia un informe detallado de todos los vestigios materiales arqueológicos encontrados y con esto se cumplió con el debido proceso que corresponde en estos casos.
