La increíble Gruta de las Canicas (I)

Mitos y cavernas, columna de Carlos Evia Cervantes: La increíble Gruta de las Canicas (I)

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Las pisolitas constituyen un raro tipo de espeleotema con forma completamente esférica, conocido como perla de las cavernas, cuya apariencia es muy similar a una canica de barro. La presencia de las pisolitas siempre es en cantidades reducidas. Se sabe que, en ambientes tropicales, el número de perlas aumenta, pero ninguna iguala en cantidad a la Gruta de las Canicas. Así lo escribió el gran espeleólogo Roberto Porter.

Esta cueva se encuentra en las cercanías del ejido Profesor Arcadio Zentella, municipio Teapa, a 8 kilómetros de la cabecera municipal. Se trata de una zona de afloramientos de roca caliza muy fracturada y revestida de abundante vegetación. La gruta fue descubierta en 1972 por el señor Jesús García Guzmán, mientras realizaba el desmonte del terreno, en ese entonces, de su propiedad. 

Después de encontrar las canicas muchos de sus vecinos empezaron a visitarla. Porter informó que la primera vez que exploró esta caverna, fue en marzo de 1993, junto con Alejandro Méndez Valencia, Víctor Dorantes y Ramiro Porter acompañados por Jesús García y dos de sus hijos. 

La Gruta de las Canicas empieza con una galería en cuyo suelo presenta unas represas que son concreciones en forma de embalse. Dichas represas están llenas de pisolitas. Al avanzar más en el interior de la caverna se observa que todo el suelo de las galerías y bóvedas están tapizado por una capa gruesa de las canicas. Se trata de esferas naturales casi perfectas, sin pulir. Los espeleólogos quedaron estupefactos ante los millones de esferas de esta gruta. ¿Cuántas habría en el interior de este espacio? 

Las perlas de las cavernas son formaciones redondas con una estructura a base de capas concéntricas y se forman en áreas anegadas cuando un núcleo de materia, como es el caso de un grano de arena, empieza a acumular capas sucesivas de calcita a consecuencia del movimiento producido por gotas y salpicaduras del agua. Su tamaño oscila entre 1 y 1.5 centímetros de diámetro, y las hay de hasta siete centímetros, aunque en menor cantidad.

En sus siguientes expediciones los espeleólogos se dieron cuenta que ya estaban saqueando la cavidad pues extraían las canicas en bolsas con el simple propósito de tener un recuerdo. Este hecho impulsó a Víctor Dorantes, César Torres, Heriberto Toledo, Ramiro Porter, Víctor Hugo Regalado y el mismo Roberto Porter, a organizar en 1999 una nueva expedición en la mencionada gruta para documentar su extraordinario contenido y promover su preservación. 

Después de registrar los datos de la cueva, ya en gabinete, hicieron una estimación y propusieron que la cueva contenía 18.5 millones de esferas. En el año 2001, un nuevo conteo realizado por los espeleólogos estadounidenses Jim Pisarowicz, Abby Snow, Bob y Deb Stucklen, arrojó la increíble cifra de ¡doscientos millones de perlas!, concluye Roberto Porter. (Continuará).

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