Finlandia y la restricción de uso de teléfonos celulares en clases
Educación y sociedad, columna de Cesia Rodríguez Medina: Finlandia y la restricción de uso de teléfonos celulares en clases
Hace unos días me sorprendió ver en diversos medios digitales la noticia de que Finlandia restringió el uso de dispositivos electrónicos como teléfonos celulares y otros equipos móviles dentro de las escuelas. Mi primera reacción fue preguntarme: ¿cómo es posible? El país reconocido por su destacado modelo educativo, considerado durante años pionero y referente de innovación educativa, ¿habría tomado una decisión tan contundente?, por lo tanto, me di a la tarea de investigar con mayor profundidad esta nueva disposición.
Efectivamente, desde 2024 el gobierno finlandés presentó un proyecto para modificar la Ley de Educación Básica. La propuesta planteaba restringir el uso de dispositivos móviles con varios objetivos: reducir las distracciones dentro del aula, mejorar la concentración y el bienestar emocional del alumnado, fortalecer la autoridad de docentes y directivos, así como promover una mayor actividad física y una mejor convivencia escolar.
Esta iniciativa llevó a las escuelas a comenzar la actualización de sus reglamentos y normas internas antes de la aprobación definitiva de la reforma, la cual fue aprobada el 29 de abril de 2025 y entró en vigor el 1 de agosto de ese mismo año. Sin embargo, el gobierno finlandés aclaró que no se trató de una prohibición total de teléfonos móviles en las escuelas, sino de una restricción enfocada principalmente en su uso durante las clases y en otorgar nuevas facultades a docentes y directivos para regular estos dispositivos,
los cuales también continúan utilizándose como herramientas de enseñanza y aprendizaje cuando su uso pedagógico esté justificado.
Para entonces, el comunicado de prensa emitido por la Agencia Nacional Finlandesa de Educación y el Instituto para la Salud y el Bienestar presentó las siguientes recomendaciones:
No se recomienda que los menores de 13 años tengan un teléfono inteligente propio. Asimismo, no se recomienda tiempo frente a pantallas para menores de dos años. Para niñas y niños de entre 2 y 5 años se establece un máximo de una hora diaria frente a pantallas; igualmente se recomienda un máximo de una hora para menores de entre 6 y 10 años y un máximo de dos horas para quienes tienen entre 11 y 13 años. En caso necesario, los adultos deberán establecer límites adicionales al tiempo de exposición a pantallas. También se señala que el contenido utilizado en dispositivos digitales debe ser apropiado para la edad y favorecer el desarrollo integral del niño. Esto implica respetar las clasificaciones por edad de videojuegos, programas televisivos y películas, además de evitar la exposición a contenidos perjudiciales. De igual manera, se recomienda que los menores de 13 años no utilicen redes sociales (traducción de Finnish National Agency for Education, 22-01-2026).
A pesar del poco tiempo transcurrido desde la entrada en vigor de las medidas, el sistema educativo finlandés ya ha identificado algunos efectos preliminares. Aunque todavía no existen resultados suficientes para establecer conclusiones con rigor científico, algunas escuelas han reportado una disminución de las distracciones en clase, mejoras en el ambiente escolar durante los recreos y un incremento de la actividad física entre los estudiantes.
En este sentido, no cabe duda de que esta decisión representa uno de los debates educativos más relevantes a nivel mundial. La incorporación de las tecnologías digitales en la vida cotidiana y en los espacios escolares ocurrió con gran rapidez y, en muchos casos, sin criterios claros sobre límites y regulación. Hoy comienzan a observarse algunos de sus efectos, lo que ha llevado a países como
Finlandia a replantear el equilibrio entre el uso de la tecnología y el bienestar de niñas, niños y adolescentes. Queda por ver si esta experiencia servirá como referencia para otros gobiernos y sistemas
educativos en el futuro.
