Modelo Educativo Renacimiento Maya (I)
Educación y sociedad, columna de Cesia Rodríguez Medina: Modelo Educativo Renacimiento Maya (I)
La historia de los modelos educativos constituye un reflejo de las transformaciones que han experimentado las sociedades a lo largo del tiempo, pues en ellos se expresan las respuestas a las condiciones, desafíos y aspiraciones propias de cada momento histórico. Por esta razón, los modelos educativos no son estáticos, sino que se transforman de manera acorde con los cambios sociales y reflejan una determinada concepción sobre la educación que se requiere y el horizonte hacia el cual se pretende avanzar.
En este sentido, un modelo educativo constituye un elemento fundamental para orientar la formación de una sociedad, ya que no solo define los conocimientos y las habilidades que se busca desarrollar, sino que también contribuye a la construcción de valores, identidades y formas de convivencia, influyendo en aquello que somos y en lo que podemos llegar a ser. Desde esta perspectiva, la relevancia de un modelo educativo radica en su capacidad para orientar la formación integral de las personas. Por ello, debe sustentarse en una visión humanista y social que reconozca y promueva el respeto a la dignidad, la libertad y los derechos humanos. Asimismo, debe favorecer una perspectiva comunitaria y generar las condiciones necesarias para el desarrollo de las capacidades de cada persona, desde principios de inclusión, equidad y no discriminación.
En este contexto, surge el Modelo Educativo Renacimiento Maya, como una estrategia del Estado orientada a fortalecer los aprendizajes establecidos en los planes y programas de estudio de secundaria y bachillerato de la Secretaría de Educación Pública, a partir de un enfoque humanista y de una estrecha vinculación con el contexto local y regional. Su propuesta parte del principio de “aprender a hacer y ser”, entendido como una perspectiva que busca trascender la adquisición de conocimientos para favorecer el desarrollo integral de las personas, en relación con su entorno y con las necesidades de la comunidad.
Desde esta perspectiva, el modelo articula cinco pilares fundamentales: Raíces Vivas: lengua y cultura maya; Programa STEAM; Inglés Aplicado; Habilidades para la Vida y el Trabajo; y Bienestar Integral-Ciudadanía Global. Estos componentes amplían las experiencias de aprendizaje de las y los estudiantes y favorecen el desarrollo de conocimientos, habilidades y capacidades vinculadas tanto con su contexto como con los desafíos del mundo contemporáneo. A esta propuesta se incorporan, además, espacios de arte, deporte y cultura.
En conjunto, esta propuesta busca ampliar las oportunidades formativas de la población estudiantil mediante el acercamiento a la tecnología, la innovación, la cultura y nuevas experiencias de aprendizaje. De esta manera, el modelo plantea una concepción de la educación con sentido social, sustentada en principios de equidad e inclusión y orientada a generar condiciones que permitan a las y los estudiantes acceder a experiencias formativas diversas, independientemente de su contexto.La fortaleza del modelo, por tanto, no radica únicamente en su planteamiento curricular, sino también en la posibilidad de resignificar la escuela como un espacio de aprendizaje, participación, convivencia y transformación. Al ofrecer a las y los estudiantes oportunidades para elegir actividades vinculadas con sus intereses y capacidades, se favorece una experiencia educativa más abierta, cercana y humana, en la que el desarrollo académico puede articularse con el bienestar, la creatividad, la convivencia y el reconocimiento de las propias potencialidades. (Continuará).
