Rodolfo Menéndez de la Peña; legado invaluable

Letras en libertad, columna de Cristóbal León Campos: Rodolfo Menéndez de la Peña; legado invaluable

|
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram

La labor que a favor de la educación realizó el pedagogo cubano Rodolfo Menéndez de la Peña –nacido el 15 de mayo de 1850 y exiliado en Yucatán en 1869 a raíz de su participación en la Guerra de los Diez Años por la Independencia de su natal Cuba- le permitió ocupar distinguidos cargos y efectuar acciones como: 1) Inspector Escolar Municipal; 2) Prefecto de la Escuela Normal de Profesores del Estado; 3) Visitador General de Escuelas; 4) Miembro del Consejo de Educación Pública; 5) Director de la Biblioteca Manuel Cepeda Peraza; 6) Director de la Escuela Normal para Maestros de Yucatán; 7) Presidente de la Comisión Organizadora del Primer Congreso Pedagógico de Yucatán de 1915; 8) Escritor, periodista e historiador de la educación.

 Ejerció el magisterio en ciudades como Mérida, Valladolid, Izamal, Sotuta y Progreso, aunque su legado y por acciones pedagógicas sus huellas pueden encontrarse en los registros de todas las poblaciones de Yucatán, ya sea impartiendo cátedras, conferencias y/o divulgando su obra escrita, lo que le valió ser conocido y reconocido por el magisterio de la entidad. Como periodista fue redactor del Periódico Oficial de Yucatán; fundador del “Sol de Mayo”, así como de las revistas pedagógicas “La Infancia” y “La Escuela Primaria”; esta última, una de las primeras publicaciones pedagógicas de Yucatán. La producción intelectual de Rodolfo Menéndez fue muy fecunda y puede agruparse de manera general de la siguiente manera: 1) Poesía, cuyo eje es la transmisión de conocimientos a los infantes; 2) Artículos periodísticos, con opiniones sobre educación, cultura, políticas públicas e historia de la educación; 3) Informes sobre el estado de la educación en toda la geografía yucateca; 4) Ensayos sobre métodos, programas y proyectos escolares; 5) Libros utilizados en la enseñanza diaria en las diferentes escuelas, con temáticas como la moral y la ética; 6) Biografías e historias de vida de profesoras y profesores cuyas aportaciones son visibles en la actualidad; 7) Escritos, ensayos y libros sobre la historia de la educación; y 8) Editor de revistas pedagógicas como “La Infancia” y “La Escuela Primaria”. Toda esta labor educativa demuestra que sus escritos son una fuente invaluable de información histórica y pedagógica que permiten comprender los procesos educativos que se desarrollaron en Yucatán desde mediados del siglo XIX y hasta las primeras décadas del siglo XX.

 Sus planteamientos contribuyen a la comprensión de las dimensiones del pensamiento liberal sobre la educación, al mismo tiempo que ayudan a ubicarnos en la discusión sobre los derechos de los niños, el papel del maestro y su responsabilidad social, el papel de las autoridades y la familia, y en especial la función de la educación en torno a la construcción de los nuevos ciudadanos. Las propuestas pedagógicas que realizó son reflejo del gran ideario pedagógico que desarrolló en sus muchos años de labor a favor de la educación, ideario que encierra reflexiones sobre las necesidades espirituales como físicas que el proceso de enseñanzaaprendizaje requiere para ser completado de forma adecuada. Pero, además, son la muestra de las continuidades y cambios que se han suscitado en el devenir de la historia educativa de la entidad.

 Las aportaciones de Rodolfo Menéndez de la Peña al campo mexicano de la educación, que es una de las esferas fundamentales de su obra en el destierro, lo llevaron al grado de ser designado por el Congreso del Estado como Benemérito de la Educación Pública en Yucatán en 1930, y su nombre después de valorase su trayectoria como maestro y director de la Escuela Normal, ahora enaltece esta institución centenaria y benemérita, distinguiéndose también por la edición de su excepcional revista “La Escuela Primaria” (1886-1907), la cual editó con recursos propios y que hoy representa una verdadera enciclopedia de la educación que recopila las corrientes filosóficas y los cambios en la educación durante al menos dos décadas. Asimismo, al presidir el Primer Congreso Pedagógico de Yucatán en 1915, dejó las bases para las discusiones futuras que darían paso a las grandes transformaciones pedagógicas con la llegada y la instauración de los gobiernos revolucionarios a la entidad, siendo estas algunas de sus más importantes aportaciones, aunque su obra permanece en espera de muchas más investigaciones que redimensionen su legado.

Además, es de suma importancia reconocer y recordar que el pedagogo cubano, quien falleció el 3 de noviembre de 1928, luego de más de cincuenta y cinco años de residir en Yucatán, siempre se mantuvo fiel a su ideario libertario al continuar con su apoyo y lucha por la independencia de Cuba del colonialismo español, a través de su participación en los clubs independentistas fundados en la región con la finalidad de recabar recursos para la causa emancipadora y mediante la difusión de los ideales de libertad y justicia que marcaron su vida y obra, y, de manera particular, es justo mencionar que su cercanía y amistad con José Martí se refleja tanto en la difusión del pensamiento martiano en Yucatán como por los preceptos que pueden constatarse en los escritos de Menéndez de la Peñaque dejan clara su postura a favor de los desposeídos de Nuestra América.  

Lo más leído

skeleton





skeleton