La defensa de la soberanía en nuestra América

Letras en libertad, columna de Cristóbal León Campos: La defensa de la soberanía en nuestra América

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Las masivas protestas proletarias y populares en Bolivia llevan semanas resistiendo el retroceso gradual de las políticas públicas que desde años atrás se vive en esa nación después del Golpe de Estado contra Evo Morales, y más ahora con un claro proceso de reestructuración del neoliberalismo. Al igual que acontece en Chile, donde a poco tiempo de tomar el poder José Antonio Kast, el país es sacudido por la represión y la protesta social de sectores jóvenes que otra vez encabezan la lucha contra el retroceso que significa la llegada al gobierno de un abierto ultraderechista admirador de la dictadura de Augusto Pinochet. Y por si fuera poco, en la región sudamericana la tensión se acumula y se agudizan las contradicciones en Argentina, donde Javier Milei ha dejado muy claro que no solo carece de la capacidad para gobernar, sino que ni siquiera tiene el interés de hacerlo, su misión es saquear la riqueza del pueblo argentino al tiempo en que degrada la vida de las y los trabajadores, jubilados y demás sectores sociales, pues sus ataques a los derechos laborales, a la educación y a los derechos humanos en general, son sistemáticamente implementados desde la lógica del sometimiento abierto y cínico a la alianza yanqui-sionista que le dicta cómo y cuándo golpear a las y los argentinos. 

Este 2026, que pronto llegará a su primera mitad con el transcurrir de junio, se ha visto marcado con mayor claridad con el avance global de los sectores ultraconservadores y neofascistas, desde el 3 de enero, con el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Venezuela, la legalidad quedó fragmentada y las agresiones imperialistas se incrementaron, dejando a la nación de Simón Bolívar a la deriva, tras lo que pudiera parecer una traición en la cúpula del poder, viéndose ahora cómo el petróleo venezolano es usado en los ataques contra Irán, Libia, Palestina y otros países, y cómo desde el gobierno se desarticula más el proyecto bolivariano y se entrega, poco a poco, el control del recurso natural a la empresas yanquis, porque al final de cuentas siempre se supo que el tema contra Venezuela no era otro que el control del petróleo.

En ese marco, las agresiones contra Cuba, su soberanía y revolución, se han incrementado, las sanciones recrudecidas del bloqueo y las medidas unilaterales y violentas contra cualquier país, empresa u organización que comercie petróleo con la isla, son un gesto más de la voracidad imperialista que en las últimas semanas se ha visto acompañada del despliegue de una nueva campaña mediática de tergiversación de la realidad cubana, con el desarrollo de acusaciones falsas y medidas coercitivas contra dirigentes de la revolución como Raíl Castro y el presidente Miguel Díaz-Canel. No cabe duda de que el gobierno estadounidense de Donald Trump no solo carece de moral y ética, sino que carece de cualquier principio de legalidad internacional, aunque esto último también está claro que ni siquiera le importa en lo más mínimo al imperialismo.

Y en nuestro caso, en México, el intento de violación de la soberanía avanza, la infiltraciones de agentes de la CIA o la DEA no es nueva, se sabe que incluso ex presidentes mexicanos fueron colaboradores de estas dependencias estadounidenses, pero, ahora, con los acontecimiento en Chihuahua, y con la reacción de los sectores derechistas y ultraconservadores se ha visibilizado con mayor fuerza la implementación de una estrategia de intervención e injerencia por parte del imperialismo que es apoyado por sectores políticos antipatrióticos, mismos que utilizan los canales de siempre, con medios de comunicación sometidos al interés privado y vinculados a los monopolios alimentados con la explotación y el saqueo del pueblo mexicano. 

Por lo anterior, junto a la reunión efectuada en marzo pasado, cuando al menos 13 presidentes latinoamericanos se sometieron abiertamente a Donald Trump, al dar a conocer su “Escudo de las Américas”, y la revelación de audios y documentos del hoy “Honduras Gate”, se pone de manifiesto para los pueblos, gobiernos progresistas y fuerzas de izquierda que la defensa de la soberanía y autodeterminación en nuestra América es una urgencia que debe tender puentes para la unidad y la acción conjunta ante el claro y cada vez más fuerte avance de la ultraderecha neofascista en el mundo.

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