Simpatía por Ricky Diablo

Salvando al fuego, columna de Enrique Vera: Simpatía por Ricky Diablo

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“No tires tanto de la cuerda, porque a muchas mujeres. Les gustaría que Fernando se ocupara de ellas. ¡Vete al diablo!”.

¿Le aceptarías una cita al diablo? ¿Le concederías una cita a Ricky Diablo? Lluvia torrencial en la ciudad. Si el infierno existe, tal vez ahí también está lloviendo. Logró bajarme de mi coche a prisas para no mojarme. Toco la puerta, Ricky Diablo se demora. ¿Estará haciendo alguna ofrenda, algún sacrificio?

“Mujer, mujer, el diablo te viene a ver. Trae en el pecho un clavel. Trae en la mano un cóctel para ti”.

Es curioso, Ricky Diablo se presenta, saluda, pero no me ofrece un cóctel, me ofrece café o mate. Extraño demonio descafeinado. Tal vez nos contaron mal la historia del maligno; este es un ser de amaneceres y rutinas. Qué extraño, yo esperaba abrir la puerta y encontrar el Sodoma y Gomorra de la península.

“Subamos al estudio”, me dice Ricky Diablo de forma afable pero circunspecta. Asiento como un párvulo obediente. Subimos las escaleras. Se vislumbra una puerta blanca y cualquiera. ¿Qué habrá detrás de esa puerta? ¿Será ahora sí la entrada del mismísimo averno?

“5 colores y una hoja en blanco. Ese es mi evento canónico cuando era chico que me impulsó a pintar”, dice. Ya entendí, este diablo es de aquellos ligados al arte; un artista visual, Cada diablo y sus maneras. Continúa: “Cuando era más joven decidí ir en busca de la fe en una iglesia escondida en algún pueblo de Campeche que no recuerdo”.

¿El diablo teniendo una crisis de fe? ¿Qué clase de broma es esta? Mientras habla, Ricky Diablo va acomodando un lienzo que se dispone a intervenir. En alguna parte de la habitación se escucha: “Algún día vas a entender que llevo una vida loca”. Parece que en el infierno
escuchan a Catriel y Paco.

Ricky Diablo se deja abrazar por la fruición de su arte. Se entrega, se abandona en trazos que lo hacen estar de otra manera en tiempo y espacio. “Pinto porque no sé decir lo que siento, no puedo describirlo, lo peor que pueden preguntarme es el significado de alguna pieza. ¡No lo sé, descúbrelo! Está el duelo, está lo humano. Parece una tontería, pero en un mundo de inteligencias artificiales, la vuelta a lo humano parece estar de moda”, Ricky Diablo hace una intervención como el frontman de una banda de rock entre canción y canción”.

¿De qué va el arte de Ricky Diablo? De sentir, sentir y sentir. Sentir mucho. Sentir en las canillas, en las comisuras, en las orejas; sentir las cosquillas en la espalda cuando una obra te cautiva, cuando te sacude como con un golpe en la cara; cuando la contemplas en TriBeCa o algún lugar recóndito de Mérida. Sentirlo todo. Sentirlo hasta que te cale los huesos. Sentirlo en las manos, en los pies.

“Please allow me to introduce myself, I’m a man of wealth and taste”. ¿Estarás experimentando algún tipo de simpatía por el diablo? “Uh, uh,” “Uh, uh”.

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