El valor de los dichos… dichos con valor

Variopinto, columna de Jaime Méndez Mendoza: El valor de los dichos… dichos con valor

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“Creo que parte de mi amor a la vida se lo debo a mi amor a los libros”, porque “El recuerdo que deja un libro a veces es más importante que el libro en sí”. “Un buen libro es aquel que se abre con expectación y se cierra con provecho”, ya que “La lectura de un libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta”.

En una pequeña sala de una cabaña en San Petersburgo, León Tolstoi conversaba con Ambrose Bierce sobre la necesidad de incrementar el gusto por la lectura, tanto en Rusia como en Estados Unidos. En su mano sostenía un pequeño libro de frases célebres que le había regalado Bierce. Tolstoi le comentó –“no entiendo como algunas personas pueden vivir sin comunicarse con la gente más sabia que ha vivido en la tierra”, –cierto– le contestó Bierce, –como decía Ben Jonson aquel excelente poeta inglés: “Toda cita literaria contribuye en cierta medida a la estabilidad o al incremento del lenguaje”–.

Tolstoi le preguntó –querido amigo, dime por favor, ¿qué le dirías a un alumno de nuestra escuela para motivarlo a leer tantas maravillosas obras que se han producido en esta bendita tierra eslava?

Bierce, con gesto de aprobación le dijo: –claro amigo es fácil, yo le diría: “Si deseas que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!”, “Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado que hay dentro de nuestra alma”. Acto seguido ambos rieron de buena gana y brindaron con sendos vasos de vodka.

Y en una lejana biblioteca de Australia, la escritora y locutora Germaine Greer entrevistaba a un grupo de ilustres literatos, les decía –“Una biblioteca es un lugar donde ustedes pueden perder la inocencia sin perder la virginidad”–, ante la risa de los invitados Italo Calvino dijo –cierto, muy cierto, “¿Qué puerto puede acogerte más seguro que una gran biblioteca?”. Ahora con más seriedad intervino Ray Bradbury diciendo –“Sin bibliotecas, ¿qué nos quedaría? No tendríamos ni pasado ni futuro”; y desde un oscuro rincón del salón Stephen King aporrea una mesa diciendo –“¡Cuando todo lo demás falla, renuncia y ve a la biblioteca!”.

Hay momentos en nuestras vidas que un libro se convierte en el compañero ideal. Aunque existan millones de ellos, sabemos que hay uno que está aguardándonos en algún lugar; no lo hagamos esperar mucho.

¡Por el Día Mundial del Libro!

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