Un retrato de amor y resistencia

Letras al viento, columna de Karla Martínez Herrera: Un retrato de amor y resistencia

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Escribir literatura LGBTQ+ ha sido un acto de resistencia ante una sociedad moralista y conservadora. Ha demostrado que a pesar de la época, las plumas trascienden, las ideas quedan plasmadas como huellas en la arena, que a diferencia, marcan y permanecen para siempre.

En esta ocasión quiero compartirles mi sentir hacia la novela “Carol”, de la escritora Patricia Highsmith, que fue publicada por primera vez en 1952 con el título “El precio de la sal”, llevando como seudónimo el de Claire Morgan.

Es una obra profundamente humana que desafió las normas sociales de su tiempo y se convirtió, con los años, en un referente esencial dentro de la literatura queer.

Es ambientada en Nueva York a mediados del siglo XX, donde el amor entre personas del mismo sexo estaba muy mal visto. El desafío de la escritora fue monumental, ya que sus personajes: Therese Belivet, joven escenógrafa, y Carol, mujer madura con un matrimonio en proceso de ruptura, dejan ver su sensibilidad desde el primer instante.

La primera es retratada como alguien que se está descubriendo, sin dejar que el lector piense que se encuentra “confundida” ante la situación que se le atraviesa. Carol por su parte, es alguien con una
vida más en forma, sin embargo, la represión que vive en su casa, y por la gente que la rodea, la ahoga y la desespera. Esto hace que sintamos la desesperación, y al mismo tiempo las ganas de ambas
de enfrentarse al amor, a la pasión que están viviendo, aún en diferentes etapas de la vida.

Lo que hace que “Carol” sea tan significativa no es solo su temática, sino la manera en que está narrada. En una época en la que las historias queer solían terminar en tragedia, castigo o arrepentimiento, Highsmith rompió con ese patrón ofreciendo una historia donde el amor entre mujeres no es condenado moralmente. Aunque las protagonistas atraviesan dolor, miedo y pérdida, la novela no les niega la posibilidad de un futuro juntas. Este gesto, aparentemente sencillo, fue radical en su momento.

Sin dar tanto spoiler de la novela, para que se atrevan a adentrarse en la historia, hay una parte donde Carol renuncia a prácticamente todo por no ir en contra de su naturaleza. Dando a entender que sus seres queridos si van a estar a su lado va a ser con todo y lo que ella representa. Por lo que en muchas partes de Estados Unidos fue distribuida la novela de forma clandestina, ya que era en sí un atentado ante las normas de la época y eso la hacía mucho más controversial.

Ha sido tan importante dentro de la literatura queer, que se ha llevado a la pantalla grande en 2015, con una aceptación tremenda atrayendo de esta maneraa nuevas generaciones.

“Carol” conecta al pasado y al presente, mostrándonos cómo ha ido cambiando la sociedad y recordándonos lo mucho que aún queda por hacer, pero, sobre todo, nos invita a reconocer que el amor, en cualquiera de sus formas, merece ser contado con dignidad, respeto y belleza.

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