Rompecabezas gramatical
Letras en libertad, columna de Karla Martínez Herrera: Rompecabezas gramatical
Las palabras tienen el poder de destruir y sanar. Cuando las palabras son
buenas y sinceras tienen el poder de cambiar al mundo.
Buda
Desde tiempos inmemoriales se ha recalcado la importancia de las palabras, aunque en origen no son como las conocemos ahora. La evolución ha tomado como punto de partida, sonidos, gesticulaciones, onomatopeyas, y se ha reestructurado conforme la necesidad del ser humano de comunicarse.
La palabra lleva consigo significados que son relacionados con nuestros sentimientos, circunstancias, símbolos.
Siguiendo el hilo conductor del tema, quiero compartirles sobre el cuento “Dochera” (2019 ed.) del escritor boliviano Edmundo Paz Soldán, que se encuentra dentro de la colección de vientos del pueblo del Fondo de Cultura Económica.
La historia se va desarrollando siguiendo la vida de Benjamín Laredo, que es un crucigramista profesional el cual escribe para el Heraldo de Piedras Blancas. Un hombre sumamente metódico, disciplinado y que no sale de su rutina diaria.
Cuando estaba más pequeño siempre veía a su madre contestar crucigramas de los diferentes periódicos que llevaba a casa. Por lo que de manera natural se convirtió en un hábito para todos. Hasta que un día le dijo a su madre que abandonaría los estudios para vivir de realizar crucigramas de una forma profesional. La madre se molestó muchísimo y le recalcaría que se moriría de hambre si llegaba a optar por ese camino.
Sin embargo, la recomendación le entró por un oído y le salió por otro.
Llegado el momento, pudo vivir de su arte, ya que se le puede considerar de esa manera, por llevarlo a cabo con una constancia impecable, y enriqueciendo su lenguaje cada vez más, teniendo como herramientas los múltiples libros que lo acompañaban día y noche en la mesa de trabajo, de donde recogía cada una de las palabras que plasmaba en las diferentes ediciones del periódico.
Pero ese estilo de vida, lo aislaba del mundo, vivía en completa soledad, teniendo como compañeras a las ideas, a las palabras.
Paz Soldán deja en claro en cada parte del cuento, sobre la importancia de las palabras en la vida de una persona. En el caso de Benjamín, fue para acompañarlo en cada paso de su existencia, una forma de desahogar las emociones, y las complejidades de la vida. Así como la realidad que lo rodeaba.
En el punto álgido del cuento, dentro de su estricto hábito que era escribir, salir a cobrar el cheque, y regresar a casa. Encuentra a una mujer, que lo deja pasmado, enamorado, su obsesión es tanta, que las palabras las vuelca en ella y en su necesidad de volverla a ver. Cambiando abruptamente su forma de vivir, escribir, y seleccionar las palabras. Y eso lo notan inmediatamente las personas que resolvían cada uno de sus crucigramas.
Los lectores no sabemos si realmente le sucedió, o fue producto de la imaginación como una forma más, de aguantar y soportar la monotonía en la que vivía, sin dejar a un lado las palabras que lo cobijaban.
Es un cuento con mucho simbolismo, y con un interesante rompecabezas gramatical que vale la pena descubrir y aprender de su significado.
