Humanidad perdida
Letras al viento, columna de Karla Martínez Herrera: Humanidad perdida
La vida se ha vuelto en un acontecer de injusticias, dolor, deshumanización. ¿En qué momento los seres humanos normalizamos la violencia en toda la extensión de la palabra?
El libro de “Ganarse la muerte” (1976), de la escritora argentina Griselda Gambaro, expone una serie de situaciones que en ocasiones llegan a caer en lo absurdo de tan flagelantes que llegan a ser. Sin embargo, cuando se reflexiona a profundidad, los lectores nos damos cuenta de que no está para nada alejado de la realidad en la que vivimos, que incluso la propia realidad ha superado a la ficción en infinitas ocasiones.
Es una novela que cala, sacude e incomoda, y muchos preguntarán, ¿entonces para que leerla?, porque necesitamos narrativas que nos saquen de nuestra zona de confort, que nos hagan ver todos los matices y formas de la que la vida se compone, de que tenemos que ser conscientes de hacia donde estamos yendo como humanidad. ¿Es realmente el presente y futuro que queremos tener?
La historia narra la vida de Cledy, una joven que queda huérfana a temprana edad y que llega a un orfanato donde es abusada, minimizada y vendida al mejor postor. La realidad que le espera fuera de aquel lugar, es mucho más dura que la anterior, ya que es despojada de su identidad, sus convicciones, y su destino sigue marcado por la tragedia, que la golpea y pisotea, así como cada una de las personas que la rodean.
Incluso uno de los aspectos perturbadores de la novela, es la normalización de la crueldad. Los personajes son creados para someter a la víctima, donde la injusticia no indigna, al contrario, se disfruta el dolor ajeno.
Gambaro nos cuestiona sobre el hecho de que a lo mejor el peligro no se encuentra en la violencia en sí, sino en la indiferencia de los otros que permite que continue.
Se habla de Ganarse la vida, como símbolo de esfuerzo, trabajo arduo, la construcción de un mejor futuro, sin embargo, el título encierra una antítesis dolorosa, “Ganarse la muerte” en un mundo donde hay que sobrevivir al dolor, aguantar la opresión y conservar algo de humanidad dentro de un universo de degradación.
La literatura de la escritora nos recuerda que la violencia se ejerce también a través del silencio, exclusión y negación de la libertad. “Aquí se cuenta la cruel peripecia de una muchacha que es elevada a la felicidad y sumida en la tragedia por lo que aparenta ser su insobornable fortuna…es esa Cledy que va del orfanato al matrimonio, del incesto a la humillación, del goce al sufrimiento…hay no solo un modelo de la condición femenina, sino también de la de todo aquel que por su origen y posición en el mundo debe de ser objeto de una historia que no comprende y que no le permiten protagonizar”.
La novela fue censurada en 1977 por decreto de la Junta Militar de la Dictadura en Argentina, sobre la base de un análisis preliminar. Inclusive el mismo libro, incluye el análisis completo con sus respectivas “argumentaciones”.
Definitivamente la literatura no es solo para el goce visual e intelectual, sino para incomodar y cuestionar lo que nos duele y nos indigna.
