¿Qué nos deja el 2024?

Martín Martínez Erosa: ¿Qué nos deja el 2024?

|
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram

Diciembre llega como colofón de un año que ha sido de grandes cambios y muchos acontecimientos tanto en México, en Yucatán y en el mundo.

De entrada, el 2024 será recordado como el año que México eligió a la primera presidenta de la historia, hecho que ya de por sí, independientemente de su desempeño, debe ser grabado en letras de oro en un país que ha sido históricamente patriarcal y que debe reposicionar la figura de la mujer dentro de la vida política y social de la República.

Luego se da el término del mandato del presidente López Obrador, quien ha sido el presidente que mayor arrastre popular ha tenido desde que tengo memoria. Una larga serie de reformas en leyes y códigos del país, teniendo como epílogo la controversial reforma al Poder Judicial. La continuación de un proyecto político de nación que deja a grandes sectores de la población en desacuerdo e inconformidad.

A nivel local, Joaquín Díaz Mena finalmente en una tercera oportunidad llega a la gubernatura, trayendo consigo un cambio de proyecto político al Estado, y con él muchos cambios igual de autoridades en las diferentes dependencias. Algunos que ya han tenido experiencia en las áreas donde se encuentran, y otros que llegan con más buenas intenciones que certezas.

Un 2024 que también trae de regreso a Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, quien llega con amenazas y presiones a México poniendo en riesgo la estabilidad de la relación con su principal socio comercial en actitudes más propias de un bravucón que de un líder.

Pero la mayoría de los problemas que como país enfrentamos quedan lejos de las terribles pesadillas que pueblos hermanos viven hoy día con la guerra.

Es impensable que en estos momentos de la historia de la humanidad continúen los conflictos armados en el mundo. La guerra entre Rusia y Ucrania pareciese que no tiene final a la vista, y más impensable cómo parte de la comunidad internacional lejos de pugnar por terminar el conflicto pareciese que tratase de mantenerlo vivo.

Más aún, los conflictos que Israel tiene contra cada vez más naciones; Palestina, Siria, Irán, hace difícil de creer que aún hayan países que apoyen al primer ministro Netanyahu y no condenen las atrocidades que están sucediendo.

Y es casi increíble que en un país como el nuestro, que oficialmente no está en guerra, se tenga una cifra de casi dos mil homicidios mensuales. Dos mil familias que, independientemente de los motivos, tengan que llorar la pérdida de un miembro por un acto violento. No es aceptable.

Evidentemente, el 2024 fue un año que trajo cosas positivas, cambios deseables, retos alcanzados, pero incluyó cosas que dejaron más preocupaciones que alegrías, así como metas no logradas.

Es buen momento para hacer un alto y reflexionar sobre lo acontecido, para identificar qué podemos hacer para ir mejorando lo que está a nuestro alcance: el entorno inmediato.

Aportemos para que el futuro sea mejor de lo que el pasado ya nos dejó.

Lo más leído

skeleton





skeleton