La incansable lucha de las mujeres
Karla Martinez: La incansable lucha de las mujeres
La lucha de las mujeres no empezó hace unos cuantos años ni surgió de la nada. Desde hace más de un siglo, mujeres de distintos países comenzaron a organizarse para reclamar derechos que hoy parecen básicos: votar, estudiar, trabajar en condiciones dignas o poder decidir sobre su propia vida. Uno de los momentos clave fue la protesta de trabajadoras textiles de Nueva York en 1908, donde cientos de mujeres salieron a las calles para exigir mejores salarios y jornadas laborales más justas y dignas. Aquellas protestas, junto con muchos otros movimientos, sembraron las bases para que años después se estableciera oficialmente el Día Internacional de la Mujer.
La activista alemana Clara Zetkin propuso en 1910 dedicar un día al año para visibilizar la lucha por los derechos de las mujeres. La idea se expandió a todos los rincones del mundo y, años después, en 1977, se hizo oficial el 8 de marzo como El Día Internacional de la Mujer reconocido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). A veces se piensa que el 8 de marzo es una especie de “día para celebrar a las mujeres”, parecido al Día de las Madres, pero en realidad su sentido es distinto. No se trata solo de felicitar, sino de reconocer desigualdades que todavía existen y de recordar a quienes lucharon, y siguen luchando, para cambiarlas; más que una celebración es una conmemoración.
La perseverancia de las mujeres ha servido para tener grandes avances en la historia de la humanidad, como lo son el derecho al voto, acceso a la educación formal y superior, y más presencia en la política, ciencia y cultura, logrando de esta manera un cambio significativo en el orden social. Sin embargo, aún hay mujeres que sufren de violencia de género, no cuentan con salarios justos ni tienen seguridad laboral, así como padecen falta de garantías de salud y todavía persiste un rezago significativo en los asuntos de poder. Es imperativo seguir teniendo conversaciones incómodas sobre este tema y visibilizarlo, pues no rendirnos es la clave para que sigamos avanzando hacia una sociedad más justa y equitativa.
Existen organizaciones como ONU Mujeres, creada en julio de 2010, que se dedican a promover los derechos e impulsar la participación activa para combatir las diversas formas de discriminación. Entre las mujeres más sobresalientes dentro de esta lucha se encuentra Malala Yousafzai, una de las defensoras más jóvenes que ha luchado para que las niñas puedan recibir educación. Su activismo casi le cuesta la vida en un atentado sufrido en 2012 y, debido a su incansable esfuerzo, recibió el premio Nobel de la Paz en 2014 con apenas 17 años.
Otra figura fundamental es Simone de Beauvoir, escritora y filósofa francesa considerada de las primeras feministas. En su libro “El segundo sexo”, argumentó que la desigualdad entre hombres y mujeres es parte de un constructo social, ideas que han permeado en el pensamiento feminista hasta la actualidad. Para concluir, es necesario enfatizar que la lucha continúa; se ha avanzado mucho en el camino, pero aún falta camino por recorrer para alcanzar la igualdad plena.
