Un primer sorbo

Un primer sorbo, columna de Hiram Ventura Borges.

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 Por Hiram Ventura Borges

“Morning Sip Coffee” es una locución inglesa que hace referencia a ese primer sorbo de café que se hace por la mañana, es el inicio del día, para muchos un ritual y para otros solo parte de la rutina antes de salir de casa. En todo caso, suele ser ese momento reconfortante que muchas veces nos trae ese pensamiento que nos acompañará el resto del día.

Pero no hay que ceñirnos únicamente al café matutino, ese primer sorbo puede ser también esa cerveza fría y espumosa en un día de calor de mayo que te reinicia la vida bajo nuestro sol abrasador. O puede ser ese recuerdo de la infancia cuando probaste por primera vez el sabor de tu helado que se convirtió en tu favorito, incluso puede ser ese primer beso que diste a la persona que te gustaba. 

Espero que para esta altura ya se entienda a qué me refiero. El primer sorbo es esa primera experiencia, esa primera vez, ese primer incursionar en cualquier aspecto de la vida donde uno decide si lo bebe todo o no, es ese acercamiento a la sinopsis en la contraportada del libro, cuando una vez leída se decide si se lee completo o no, es ver ese avance de la película recomendada y confirmar si vale la pena o no estar pegado a la pantalla y dedicar un par de horas del día. Es ese momento crucial donde muchas veces se decide todo y cuya experiencia queda marcada en la memoria emocional.

Pero tampoco nos pongamos rígidos, la vida también está hecha para muchas primeras veces. Siempre se vale volver a intentar, volver a probar. Los ortodoxos del café de especialidad dicen que el café se bebe espresso y sin azúcar, y si lo probaste así la primera vez tal vez no haya sido una buena primera experiencia. ¡Pero qué saben ellos del café! Un buen café cubano va con mucha azúcar, un buen café turco es aún más espeso que el espresso y hasta con restos de borra. Lo que quiero decir, es que tal vez ese primer sorbo de café que probaste no era el indicado y te dejó un mal sabor de boca, no importa, puede haber otros diferentes tipos de cafés que aporten nuevas experiencias, puede haber nuevos primeros sorbos. Incluso puede ser que aquel primer café a la segunda vez sí te guste y esa sea la verdadera experiencia que te acompañará para recordar, al fin y al cabo, es un gusto adquirido.

Y así es la vida, está compuesta de primeros sorbos, de primeras veces y primeras experiencias, pero también de segundos intentos, de aprendizajes y de memorias, a fin de cuentas, para eso estamos en este mundo, todos venimos a recorrerlo por primera vez y aprender lo mejor de él. Espero, querido lector, que este escrito no se haya convertido en una total barahúnda y que no sea la primera y última vez que nos encontremos, confió en que nos esperan muchos primeros sorbos. 

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