¡Adiós a las etiquetas! Proponen dejar de llamar mayas a mayahablantes

Según el investigador, ya no es adecuado hablar de “los mayas” como un bloque homogéneo.

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¡Adiós a las etiquetas! Proponen dejar de llamar mayas a mayahablantes [Foto: By Canva]
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El antropólogo Enrique Javier Rodríguez Balam sostiene que etiquetas como “maya” o “indígena” ya no reflejan la diversidad cultural ni las realidades actuales de quienes hablan las lenguas mayenses.

El investigador del Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales (Cephis) propone replantear la manera en que la sociedad se refiere a los pueblos originarios del sureste mexicano.

Durante una entrevista, el antropólogo enfatizó que ya no es adecuado hablar de “los mayas” como un bloque homogéneo, pues dicha etiqueta “fue útil hace décadas, pero hoy limita y distorsiona la identidad de las personas mayahablantes”.

“Ni siquiera las propias comunidades utilizan esas categorías. Cuando uno pregunta a la gente de campo si es maya, muchos responden que no, que los mayas fueron los que construyeron las pirámides. Esa distancia muestra que la etiqueta no representa su identidad cotidiana”, afirmó.

Rodríguez Balam explica que existen más de cuarenta lenguas de la familia mayense, habladas desde el sureste de México hasta Centroamérica, entre ellas el tzotzil, el chol, el tojolabal, el lacandón y el yucateco.

Sin embargo la etiqueta “maya” ha generado una confusión que tiende a invisibilizar la diversidad cultural que existe entre cada comunidad.

“Yucatán no es un bloque cultural único, como se suele pensar. Aquí viven hablantes de muchas lenguas mayenses que han migrado desde Chiapas, Guatemala o Campeche. Con ellos llegan nuevas creencias, prácticas y formas de entender el mundo. La realidad es más compleja que la idea romántica del ‘pueblo maya’”, señaló.

Por ello, el investigador propone referirse a las personas por la lengua que hablan, y no por una identidad generalizante, ya que estás comunidades no poseen la misma identidad cultural de los mayas originales:

“Hablo de mayahablantes yucatecos o de hablantes de tzotzil. Eso no significa negar la historia, sino reconocer que la cultura se transforma y que no existe una esencia maya fija o inmutable”.

También advirtió que las etiquetas institucionales —como “pueblos indígenas” o “comunidades mayas”— pueden perpetuar la marginación. “Los programas de inclusión del estado, aunque bien intencionados, muchas veces terminan reforzando la separación. Al etiquetar, también se encierra. Y la gente quiere formar parte de un mundo más amplio, no ser definida por categorías que otros les imponen".

Así, su propuesta no sólo es académica, sino profundamente ética: nombrar sin encasillar, reconocer sin reducir, mirar sin imponer.

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