Aprobación generalizada

En medio de un entorno nacional complejo y de desafíos estructurales que no dan tregua, la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, mantiene un ritmo de trabajo...

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En medio de un entorno nacional complejo y de desafíos estructurales que no dan tregua, la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, mantiene un ritmo de trabajo que resulta innegable. Se le ve activa, recorriendo municipios, encabezando reuniones de seguridad y gestionando recursos.

Hay presencia, hay agenda y hay mucho trabajo que se puede palpar, lo cual ha sido reconocido por los quintanarroenses en la más reciente encuesta que la posiciona como la mejor gobernadora del país.

Sin embargo, tanto trabajo de la titular del Ejecutivo estatal no evita preguntarse si todo su gabinete logra seguirle el paso.

Quintana Roo continúa enfrentando grandes retos, particularmente en materia de seguridad. Aunque la mandataria mantiene su compromiso de fortalecer la estrategia y coordinar esfuerzos con la federación, el secretario del ramo no ha logrado imprimir la misma velocidad ni contundencia que la gobernadora proyecta.

La percepción ciudadana sigue siendo un termómetro delicado y, en este rubro, aún hay pendientes que pesan.

En el sector salud el contraste también es evidente. Los esfuerzos de la gobernadora son visibles, con supervisiones, anuncios, gestión de infraestructura y llamados constantes a mejorar la atención. No obstante, los sistemas federales que operan en el estado no han sido el respaldo esperado. Las quejas son diarias, reiteradas, persistentes. Derechohabientes que denuncian falta de insumos, tiempos prolongados de espera y deficiencias en la atención.

En el ámbito local, la Secretaría de Salud estatal se ha convertido en un ente hermético. Familiares de pacientes denuncian que no hay canales efectivos de comunicación ni sensibilidad institucional para escuchar y resolver. El organismo adolece de una estrategia clara de información pública; no comunica con oportunidad ni transmite certidumbre a la población. En tiempos donde la transparencia y la cercanía son exigencias básicas, el silencio institucional termina por amplificar el malestar social.

Y, sin embargo, el liderazgo político de la gobernadora no parece resentirse. Continúa Mara Lezama liderando las encuestas como la mandataria mejor evaluada del país. Se mantiene en el primer lugar nacional en aprobación ciudadana entre los titulares de los gobiernos estatales, al alcanzar un 57.6% de respaldo, de acuerdo con lo publicado por El Economista en su portada del 16 de febrero de 2026.

Ese nivel de aprobación no es menor. La posiciona con el mayor respaldo ciudadano a nivel nacional y confirma que, en la percepción general, su estilo cercano y activo conecta con amplios sectores de la población. La gobernadora ha sabido construir un trabajo de territorio, presencia y gestión constante que le rinde frutos en beneficio de los ciudadanos.

El desafío ahora es que temas como seguridad y salud reiteren su compromiso con el Ejecutivo estatal, porque esos rubros no admiten discursos prolongados ni trabas burocráticas; requieren eficacia, coordinación real y evaluación permanente. Si el gabinete no acelera, el desgaste podría comenzar a sentirse, porque la ciudadanía distingue cada vez con mayor claridad entre intención y resultado.

Mara Lezama ha demostrado capacidad de liderazgo y una agenda intensa, pero el tamaño de los retos en Quintana Roo exige un equipo que no solo acompañe para la foto, sino que responda con la misma energía y compromiso. Hoy la aprobación la respalda; mañana serán los resultados concretos los que definan la profundidad de su legado.  ¿Les caerá el veinte a los secretarios de gabinete?

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