Coordinar para transformar: cuando el gobierno camina en un solo rumbo

Uno de los mayores aprendizajes de la vida pública es entender que ningún gobierno avanza solo. En un estado tan diverso y dinámico como Quintana Roo...

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Uno de los mayores aprendizajes de la vida pública es entender que ningún gobierno avanza solo. En un estado tan diverso y dinámico como Quintana Roo, la coordinación política entre municipios y el gobierno estatal no es un lujo ni un gesto de buena voluntad: es una condición indispensable para que la transformación se traduzca en resultados reales para la gente.

Durante muchos años, la falta de coordinación fue sinónimo de rezagos. Municipios aislados, decisiones fragmentadas y políticas públicas que no dialogaban entre sí generaron duplicidades, ineficiencia y, en el peor de los casos, abandono. La Cuarta Transformación llegó justamente para romper con esa lógica y demostrar que cuando los gobiernos caminan en el mismo rumbo, el bienestar avanza más rápido y con mayor justicia.

Hoy Quintana Roo vive una etapa distinta. La coordinación entre el gobierno del estado y los municipios permite que los programas sociales lleguen a más familias, que la inversión pública se planee con visión regional y que la atención a problemas estructurales —como la movilidad, la seguridad, el desarrollo urbano y el ordenamiento territorial— tenga soluciones integrales y no parches temporales.

La coordinación política también es una forma de respeto al pueblo. Significa aprovechar mejor los recursos públicos, evitar confrontaciones estériles y poner por delante el interés colectivo. Cuando un municipio y el estado trabajan de manera conjunta, se fortalece la capacidad de respuesta ante las demandas ciudadanas y se construye gobernabilidad desde el territorio, no desde la improvisación.

Desde el Congreso del Estado, esta visión se acompaña con leyes y presupuestos que incentivan el trabajo coordinado, que fortalecen a los municipios y que reconocen que el desarrollo no puede entenderse de manera aislada. Quintana Roo es un estado donde lo que ocurre en un municipio impacta directamente en otro; por eso la política pública debe pensarse como un sistema interconectado.

La coordinación no significa uniformidad ni imposición. Significa diálogo, acuerdos y responsabilidad compartida. Significa reconocer las particularidades de cada municipio y, al mismo tiempo, construir una visión común de desarrollo con justicia social y prosperidad compartida.

La transformación se consolida cuando el gobierno estatal y los gobiernos municipales entienden que su fuerza está en la unidad de acción. En Quintana Roo, coordinar es gobernar mejor. Y gobernar mejor es cumplirle al pueblo.

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