El poder sin contrapesos

Morena parece haber entendido muy bien que en Quintana Roo el poder no solamente se gana en las urnas

|
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram
Compartir noticia en twitter
Compartir noticia en facebook
Compartir noticia por whatsapp
Compartir noticia por Telegram

Morena parece haber entendido muy bien que en Quintana Roo el poder no solamente se gana en las urnas; también se puede blindar cambiando las reglas del juego, sobre todo cuando es el dueño de las canicas.

Y eso es precisamente lo que preocupa con la reforma que modifica la integración de los Cabildos y elimina la posibilidad de que los candidatos que pierdan una elección municipal lleguen a una regiduría por la vía que antes les correspondía.

La Suprema Corte ya validó la reforma. Jurídicamente podrá estar resuelto. Políticamente, la discusión apenas comienza. Porque aquí no se trata de defender a los candidatos derrotados ni de convertir las regidurías en premios para quienes perdieron.

Se trata de algo mucho más importante: ¿quién va a vigilar al alcalde cuando todos los caminos para llegar al Cabildo pasan por estructuras políticas controladas por los partidos dominantes? 

Durante años, los candidatos perdedores podían convertirse en regidores. Sí, algunos llegaron ahí por cálculo político. Sí, hubo quienes utilizaron esa posición para mantener privilegios y continuar viviendo del presupuesto. 

Pero también hubo quienes, después de perder una elección, conservaron una voz dentro del Ayuntamiento. Y una voz incómoda dentro de un Cabildo puede valer mucho más que diez discursos de transparencia.  

Ya no habrá, por ejemplo, “Chanitos” Toledos que examinen con lupa las propuestas de las autoridades municipales; o Lidias Rojas que exhiban la falta de resultados del gobierno morenista municipal, entre otros. 

Ahora esa puerta se cierra. Y cuando se cierra una puerta para la oposición en un estado donde Morena y sus aliados tienen una fuerza electoral considerable, no se puede analizar la reforma como si ocurriera en un vacío político. 

Las reglas pueden ser iguales para todos en el papel, pero sus consecuencias no son iguales para todos en la realidad, porque Morena tiene estructura, gobiernos, presupuesto, funcionarios, presencia territorial y capacidad de movilización. 

Porque cuando quien tiene las canicas también tiene la mayoría, controla las estructuras y además modifica las reglas a su antojo y conveniencia, el problema ya no es quién gana la elección, el verdadero problema es quién queda para vigilar al que gana. 

Y si los Cabildos terminan llenos de mayorías cómodas, mientras las voces incómodas quedan fuera, entonces no estamos frente a una democracia más fuerte.  

Estamos frente a un poder con menos obstáculos para hacer lo que quiera.

Lo más leído

skeleton





skeleton