El voto tiene memoria
La elección de 2024 en Othón P. Blanco dejó una lección que todavía está por verse si Morena y Movimiento Ciudadano aprendieron..
La elección de 2024 en Othón P. Blanco dejó una lección que todavía está por verse si Morena y Movimiento Ciudadano aprendieron. Pero la pregunta todavía más importante es si la aprendieron los othonenses.
Porque en aquella elección, Morena conservó la presidencia municipal con Yensunni Martínez Hernández, pero no lo hizo con la comodidad que muchos hubieran esperado.
Lidia Rojas Fabro, de Movimiento Ciudadano, se quedó mucho más cerca de lo que el partido guinda seguramente tenía previsto. Y ese resultado debería ser una señal de alerta para todos los que pretenden competir por la capital en 2027.
Morena ganó, sí. Pero también quedó demostrado que el voto ciudadano no está escriturado. Que la marca Morena no garantiza por sí sola una victoria y que existe un sector del electorado dispuesto a buscar una alternativa cuando considera que las cosas no están funcionando.
Ahora viene la parte verdaderamente interesante: ¿los othonenses están satisfechos con el rumbo que tomó el municipio después de aquella elección?
Y aquí Morena tiene un problema. No puede asumir que en 2027 volverá a ganar simplemente porque tiene el aparato político, los gobiernos y una marca electoral consolidada. Othón P. Blanco es la capital de Quintana Roo y, precisamente por eso, el desgaste de una administración municipal tiene una lectura política mucho mayor. Lo que ocurre en Chetumal no pasa inadvertido.
Morena tendrá que escoger con mucho cuidado a su candidato. Ya no parece suficiente colocar a cualquier perfil bajo el cobijo de las siglas y esperar que el electorado haga el resto. Tendrá que presentar una candidatura capaz de convencer, no solamente de movilizar estructuras.
Pero Movimiento Ciudadano tampoco puede cantar victoria. El resultado de 2024 le abrió una puerta, pero cruzarla será otra historia. El partido naranja está intentando reorganizarse en Quintana Roo. La salida de José Luis Pech Várguez de la dirigencia estatal y el arribo de Joaquín González Castro es un movimiento que pueden significar una renovación, pero también pueden quedar únicamente en esos movimientos de dirigentes.
MC tiene un enorme reto por delante. Necesita estructura territorial, candidatos competitivos y, sobre todo, una propuesta que logre convertir el descontento ciudadano en votos. Porque una cosa es que la gente esté inconforme con Morena y otra muy diferente es que esté convencida de votar por Movimiento Ciudadano.
Y ahí está el verdadero desafío del partido naranja, porque no basta con ser la opción contra Morena; tiene que convencer a los ciudadanos de que es una opción para gobernar.
Los othonenses también tendrán que hacer su parte. Porque cada tres años los partidos prometen que ahora sí serán diferentes, que ahora sí habrá mejores servicios, seguridad, calles dignas, desarrollo económico y oportunidades para Chetumal. Y cada tres años el ciudadano tiene la posibilidad de premiar o castigar con su voto.
Morena no la tiene fácil, aunque algunos dentro del partido quieran convencerse de lo contrario. Porque 2027 todavía está lejos en el calendario, pero políticamente ya comenzó.
