Fama, celebridad y arte

Se ha creado una gran confusión, muy propia de nuestra época y hemos mezclado tres conceptos tan distintos como antónimos el uno del otro...

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Se ha creado una gran confusión, muy propia de nuestra época y hemos mezclado tres conceptos tan distintos como antónimos el uno del otro. Un artista es alguien que crea, interpreta o transforma una disciplina artística con conocimiento, sensibilidad, técnica y una intención estética o expresiva. Su valor no depende de cuántas personas lo conozcan, sino de la calidad y profundidad de su obra.

Una celebridad es una persona conocida públicamente. La celebridad puede provenir de cualquier parte, redes sociales, escándalo o la simple exposición mediática. La celebridad es un fenómeno de visibilidad. La fama es el reconocimiento público.

Mérito, talento o campaña publicitaria. La fama, por sí sola, no dice nada sobre la calidad de aquello por lo que alguien es conocido y es posible ser un artista extraordinario que nunca fue famoso o ser famoso por la excelencia de su obra. Una celebridad que no hace nada.

Fama sin relación con mérito alguno. Compositores, pintores, escritores que murieron desconocidos y hoy son pilares de la cultura. Y celebridades cuyo nombre desapareció pocos años después porque su notoriedad dependía únicamente de la atención mediática. En la música esto se vuelve especialmente evidente. Seguramente hemos escuchado al público decir: “Es un gran artista porque llena estadios".

Sin embargo, llenar un estadio demuestra capacidad de convocatoria, no necesariamente excelencia artística. Del mismo modo, un cuarteto de cuerdas que interpreta magistralmente a Beethoven para doscientas personas puede representar un nivel artístico muy superior, aunque jamás aparezca en televisión.

El arte busca la excelencia; la fama busca la atención. A veces coinciden, pero no son la misma cosa. Quizá el problema de nuestro tiempo es que hemos sustituido el criterio de calidad por el de visibilidad. Antes se preguntaba: ¿Qué tan bueno es? Hoy con frecuencia se pregunta: ¿Cuántos seguidores tiene?

Esa sustitución ha llevado a pensar que quien es muy visible necesariamente es un gran artista, cuando en realidad la visibilidad es una medida de alcance, no de valor artístico. No todo famoso es artista, ni todo artista necesita ser famoso.

Es una idea que invita a replantear cómo evaluamos el talento y el verdadero significado del arte en una sociedad dominada por la popularidad. Hasta la próxima semana.

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