La regeneración de Morena
En esta etapa de preselección de candidatos, Morena y sus aliados enfrentan un desafío que va mucho más allá de ganar elecciones...
En esta etapa de preselección de candidatos, Morena y sus aliados enfrentan un desafío que va mucho más allá de ganar elecciones: mantener la oxigenación del movimiento, abrir espacios a nuevos rostros y proyectos, y evitar caer en los mismos vicios que terminaron desgastando a partidos como el PRI y el PRD, donde un puñado de políticos brincaba de un cargo a otro, mientras se cerraban las puertas a quienes habían hecho la talacha y merecían una oportunidad.
La renovación no debe ser solamente un discurso para las tribunas, sino una práctica que permita incorporar nuevos perfiles, reconocer el trabajo de quienes han construido el movimiento desde abajo y demostrar que en Morena todavía existen oportunidades para quienes tienen capacidad, propuestas y voluntad de servir.
Por eso resulta alentador el caso de Alexa Murguía, diputada local que tuvo los tamaños para levantar la mano y participar en la contienda por la candidatura al gobierno de Quintana Roo. No ganó, pero su participación permitió mostrar un rostro nuevo, con valor para competir y aspiraciones legítimas. Su futuro político no tendría por qué limitarse a su actual diputación; al contrario, merece que se le considere para mayores responsabilidades.
En el otro extremo aparecen nombres como Diego Castañón y Atenea Gómez, presidentes municipales de Tulum e Isla Mujeres, respectivamente, quienes ya tuvieron la oportunidad de reelegirse y ahora buscan dar el salto a una diputación federal. Todo ello, pese a los resultados magros que dejan en municipios con un enorme potencial turístico y económico, pero donde los pendientes siguen siendo demasiado grandes frente a las expectativas.
Tulum e Isla Mujeres deberían ser ejemplos de desarrollo, bienestar y prosperidad. Sin embargo, sus posibilidades parecen superar por mucho los resultados de sus gobiernos. Y es precisamente ahí donde surge la pregunta: ¿qué méritos deben pesar más al momento de definir una candidatura?, ¿la trayectoria y los resultados, o la capacidad de mantenerse dentro de los círculos del poder?
Hay que decirlo con claridad: el problema no es que Diego Castañón o Atenea Gómez busquen nuevas posiciones. En política, cada quien juega sus cartas, mide sus posibilidades y aprovecha las oportunidades que tiene enfrente. Si lanzan el anzuelo y consiguen que alguien muerda, estarán haciendo su parte. El verdadero problema sería que Morena les abra la puerta sin evaluar lo que han hecho, premiando la permanencia en el poder por encima de los resultados.
Ese es justamente el camino que recorrieron otros partidos. El PRI y el PRD terminaron convirtiendo las candidaturas y los cargos públicos en espacios reservados para grupos y personajes que se repartían las posiciones, mientras muchos militantes quedaban relegados, sin importar cuánto trabajo hubieran realizado. La factura llegó tarde o temprano, en forma de pérdida de credibilidad, rechazo ciudadano y derrotas electorales.
Morena todavía está a tiempo de evitar esa historia. Su principal fortaleza ha sido presentarse como una alternativa frente a las viejas prácticas políticas, pero esa diferencia no se conserva únicamente con discursos, sino con decisiones. Si los mismos nombres ocupan una y otra vez las candidaturas, si los cargos se convierten en trampolines y si los resultados dejan de ser un requisito, la regeneración corre el riesgo de quedarse solamente en el nombre.
Oxigenar el movimiento, abrir espacios a nuevos perfiles y reconocer a quienes han hecho la talacha no significa cerrarles la puerta a quienes ya tienen experiencia. Significa, sencillamente, entender que la experiencia no puede convertirse en una patente de corso para seguir ocupando cargos públicos sin demostrar resultados.
La regeneración no consiste en cambiar de partido para seguir haciendo lo mismo. Consiste en cambiar las prácticas, renovar los cuadros y entender que ningún movimiento político tiene asegurado el respaldo popular para siempre.
Veremos si Morena decide regenerarse de verdad o si termina reproduciendo los vicios de aquellos partidos que alguna vez prometió desplazar.
