La ventaja del proceso interno

Oficialmente todavía no son tiempos de campaña. Los aspirantes de Morena insisten en que únicamente buscan convertirse en coordinadores...

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Oficialmente todavía no son tiempos de campaña. Los aspirantes de Morena insisten en que únicamente buscan convertirse en coordinadores de la llamada transformación en Quintana Roo y que sus actividades están dirigidas exclusivamente a la militancia del partido.

Pero basta recorrer cualquier ciudad del estado para comprobar que ese discurso hace tiempo dejó de ser creíble.

La sanción por la gubernatura ya comenzó. Lo único que falta es que las autoridades electorales se decidan a reconocer lo que millones de ojos ya están viendo.

Hay reuniones, mítines, giras, discursos, brigadas, fotografías y propaganda por todas partes. El caso más evidente es el de Eugenio «Gino» Segura, cuyo nombre aparece en bardas, volantes y publicidad distribuida en distintos municipios bajo el argumento de que el mensaje va dirigido únicamente a los simpatizantes de Morena.

La explicación resulta difícil de sostener, porque las calles son públicas y la propaganda también. Cuando un político llena una ciudad con su nombre, no está hablándole solo a la militancia; está construyendo posicionamiento frente a todo el electorado.

Y esa simulación termina convirtiéndose en una ventaja política. Porque mientras los partidos de oposición tendrán que esperar los tiempos legales para iniciar campañas, quienes hoy recurren el estado con el argumento de promover la transformación llegaron con meses, e incluso años, de ventaja. Para cuando formalmente comience el proceso electoral, sus nombres ya estarán plenamente posicionados y hasta en la sopa.

Y la vieja práctica priista regresa, porque la competencia también se libra a través de las encuestas. Prácticamente cada semana aparece una nueva. Una coloca a Gino Segura en primer lugar. Otra da como primero a Rafael Marín Mollinedo. La siguiente cambia nuevamente el orden.

Al final, sigue vigente una de las frases más conocidas de la política mexicana: las encuestas suelen favorecer a quien las paga.

Mientras tanto, Marybel Villegas y Ana Paty Peralta aparecen ocasionalmente en posiciones secundarias. Incluso se incluyen perfiles con escaso conocimiento entre la ciudadanía, más para dar la impresión de una competencia amplia y fortalecer el discurso de la paridad que por representar una verdadera disputa por la candidatura.

Sin embargo, el verdadero problema no son las encuestas ni la propaganda, el problema es que ninguno de los aspirantes está discutiendo resultados.

Todos quieren gobernar Quintana Roo, pero pocos explican qué hicieron cuando ya ocuparon cargos públicos. Si hoy presumen experiencia, también tendrían que responder por los pendientes que dejaron y por los problemas que nunca resolvieron.

La transformación que prometieron sigue sin reflejarse en la vida cotidiana de los quintanarroenses. El estado continúa enfrentando problemas de inseguridad, extorsión, servicios públicos deficientes, infraestructura deteriorada, crisis ambiental por el sargazo y un costo de vida que figura entre los más altos del país. Esa debería ser la discusión de fondo. Aunque eso es mucho pedir.

Morena llegó al poder asegurando que terminaría con las viejas prácticas del PRI. Sin embargo, hoy reproduce muchas de ellas al pie de la letra.

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