Tensión y atención

El inicio oficial del proceso electoral 2027 será en septiembre próximo y el contexto nacional ya está marcado por encuestas, la reforma electoral en elaboración...

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El inicio oficial del proceso electoral 2027 será en septiembre próximo y el contexto nacional ya está marcado por encuestas, la reforma electoral en elaboración, las negociaciones para las alianzas y otros temas que moldean esta fase previa, de relativa tensión.

Las miradas están puestas principalmente en Morena, que llegará como el partido más ganador y mejor posicionado del país. Es hoy la maquinaria más potente; sin embargo, acusa dificultades internas que requieren atención inmediata y buen oficio político.

Esta semana el periódico El Universal publicó un artículo amplio con un recuento de episodios acumulados que reflejan fisuras, desde el desencuentro público por el caso de Julio Scherer, hasta la reciente salida de Marx Arriaga de Educación Pública, pasando por las diferencias entre ciertos liderazgos debido a la reforma electoral y a las plurinominales; el escándalo de Campeche entre la gobernadora Layda Sansores y diputados del mismo partido, y las polémicas en torno a Adán Augusto. A ello se suman tensiones por candidaturas que se perfilan.

El contexto nacional no es simple ni cómodo para Morena; no obstante, debe decirse con claridad también, rompe récords de afiliación y, en las proyecciones, determinados sondeos lo ponen como ganador en al menos 15 de las 17 gubernaturas que estarán en disputa. Unos, incluso, le dan ventaja en las 17.

Pero las señales están ahí. No necesariamente reflejan una fractura irreversible, pero sí temas que, si no se atienden con diálogo, disciplina y operación política eficaz, podrían profundizarse con saldos negativos incalculables. Así comenzaron los derrumbes del PRI y del PAN.

El contexto en Quintana Roo es diferente, con un partido que ganó todo en 2024; que no tiene una oposición fuerte al frente (salvo honrosas excepciones); una jefa política como la gobernadora Mara Lezama bien aprobada por su población, y que en las proyecciones hacia el próximo año aventaja con gran solvencia en casi la totalidad de los espacios en disputa. Surge un par de focos amarillos a los que se pone atención.

Ni siquiera se trata de nombres y género: “quien sea” gana en las batallas estratégicas, como la gubernatura o Benito Juárez, de acuerdo con las encuestas de ahora. El tamaño de la 4T en Quintana Roo hoy es descomunal en el balance general.

Morena llega fuerte, pero en política ganar no solo es cuestión de números, sino de unidad y cohesión en torno a los proyectos que garanticen estabilidad, crecimiento y gobernanza. Ese será, quizá, su mayor desafío rumbo al 2027.

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