Tinta y sangre

En un país donde la guerra no es palpable y el “sin embargo” persiste, México es uno de los países en donde un periodista termina la jornada...

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En un país donde la guerra no es palpable y el “sin embargo” persiste, México es uno de los países en donde un periodista termina la jornada cuando llega a casa VIVO. Cada 7 de junio la libertad de expresión en México se celebra, pero es una celebración manchada con tinta y sangre. Sí, México es el peor país para ejercer el periodismo, es verdad, no hay una guerra declarada, pero la libreta de apuntes de un periodista es su mejor trinchera, el enemigo fiel a la encomienda del camuflaje, puede vestir de gala, de civil y hasta de funcionario público.

Y desde luego, la computadora, esa que carga horas de desvelo, madrugadas de tecleo constante y el recetario plausible y oportuno de un profesional de la comunicación, es la línea de fuego que mantiene en constante peligro la labor que ejercen los comunicadores. Es triste decirlo de esta manera, pero la búsqueda de la verdad en este oficio tiene un precio muy caro, la vida.

Una realidad vergonzosa que acarrea el país es una evaluación sistemática que arroja resultados abrumadores para los comunicadores, ya que el 98% de crímenes contra periodistas queda impune. Pongámoslo de esta manera, cuando se silencia la voz de un corresponsal, de tajo se extirpa el derecho a la sociedad de saber lo que ocurre, no solo en el lugar donde vive, sino en el mundo entero.

Si nos vamos a la constitución, es real en papel, que la libertad de expresión es un derecho constitucional. sin embargo, la paradoja que oprime y que desvanece lo dicho en la constitución, es salir a las calles con miedo, sabiendo que puedes regresar a tu casa en un ataúd, o simplemente desaparecer. Y esto no es un texto que roce lo alarmista, es una realidad abrumadora. Como ejemplos: el caso de Carlos Ramírez Castro, este periodista cubría la nota roja en Poza Rica, sujetos armados ingresaron al negocio familiar y lo ejecutaron, sin ningún tipo de recaudo estos criminales no temen actuar en lugares públicos.

Joseé Carlos Gonzales Herrera, en mayo del 2025, este periodista director del medio digital de opinión ciudadana de Guerrero fue asesinado a balazos por civiles armados, en pleno centro de Acapulco. Es importante destacar que el estado de Veracruz es uno de los lugares más mortíferos para ejercer el periodismo, en un acumulado de 30 asesinatos en las últimas dos décadas, es la cueva del silenciamiento masivo. El periodismo en México exige garantías, justicia y libertad.       

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