Van por la joya

Ciertas señales no requieren comunicado oficial para entenderse. La renuncia de Pablo Bustamante a la Secretaría de Bienestar del estado...

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Ciertas señales no requieren comunicado oficial para entenderse. La renuncia de Pablo Bustamante a la Secretaría de Bienestar del estado es una de ellas. En los hechos, Cancún acaba de entrar a la ruta del 2027.

La convocatoria de la 4T para definir la coordinación municipal de Benito Juárez todavía no existe, pero nadie en Morena, el Verde o el PT duda de que exigirá separarse del cargo a quienes aspiren. Ocurrió en otros procesos internos y todo indica que volverá a suceder. Bustamante decidió no esperar.

No es el único indicio. Hace apenas unos días, el enviado nacional de Morena, Carlos Ulloa, sostuvo reuniones con diversos perfiles de Quintana Roo. En Cancún se sentaron a la mesa actores que son vistos como posibles competidores. Es decir, mientras el calendario oficial sigue guardado en un cajón, la política ya comenzó a moverse.

Hoy, el nombre que aparece con mayor frecuencia es Pablo Bustamante. Sus números en distintas mediciones le han permitido colocarse como una referencia obligada en cualquier conversación sobre el futuro político de Benito Juárez. Pero quienes dan por hecho un desenlace deberían moderar el entusiasmo.

La razón es sencilla: todavía faltan las decisiones más importantes. La primera tiene que ver con el género. Cancún forma parte de los municipios de mayor competitividad electoral. Bajo los criterios de paridad, eso podría inclinar la balanza hacia una mujer. No es una obligación, pero sí una posibilidad real.

La segunda variable es la alianza. No es lo mismo una candidatura construida por Morena en coalición total con sus aliados que una distribución distinta de posiciones. Ese dato puede modificar completamente el tablero.

Además, la lista de aspirantes está lejos de cerrarse. Ahí está Jorge Sanén, coordinador de la bancada morenista y presidente del Consejo Político Estatal. Si decide competir, deberá pedir licencia. Entonces aparecerá una pregunta poco comentada: ¿Quién conducirá el Congreso local si varios legisladores también dejan temporalmente sus cargos para buscar una candidatura?

También figura Pablo Gutiérrez, secretario general del Ayuntamiento de Benito Juárez. Su cercanía con el grupo gobernante y su experiencia como encargado del despacho municipal lo mantienen en las conversaciones. Lo mismo ocurre con Alberto Batún, fundador del movimiento en Quintana Roo y uno de los cuadros con mayor trayectoria dentro de Morena.

Por el PT aparece el diputado local Hugo Alday, a quien su partido lo sitúa en esa misma carrera.

Sin embargo, un dato llama la atención. Mientras varios hombres comienzan a acomodar piezas, las mujeres todavía no aparecen con la misma fuerza en el debate público. Eso podría resultar un error de cálculo. Si la definición termina favoreciendo una candidatura femenina, el escenario cambiará de manera radical.

Por eso, más que una carrera definida, lo que existe es una competencia en construcción.

Cancún es la joya de la corona política de Quintana Roo. Quien la gobierna adquiere visibilidad, estructura y presencia estatal. Por eso la disputa no será de baja intensidad.

Renuncias, licencias, reuniones y movimientos que hoy parecen actos aislados forman parte de una historia que apenas comienza.

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