Análisis de sangre cambia el rumbo en la lucha contra el Alzheimer

Investigadores de la Universidad de Washington en San Luis descubrieron que medir la proteína p-tau217 permitiría estimar el riesgo de desarrollar Alzheimer.

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Análisis de sangre cambiaría el rumbo en la lucha contra el Alzheimer. (Foto: Canva)
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Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis descubrieron que medir una proteína específica en sangre permitiría estimar el riesgo de desarrollar Alzheimer y anticipar cuándo comenzarían los primeros síntomas.

Proteína p-tau217, la estrella del descubrimiento 

El hallazgo, publicado en la revista Nature Medicine, se centra en la proteína p-tau217, una variante de la proteína tau que, cuando se altera, forma “ovillos” en el cerebro e interfiere en la comunicación entre las células nerviosas. En condiciones normales, la tau ayuda a estabilizar la estructura de estas células; sin embargo, su acumulación anormal es una de las señales características del Alzheimer.

Hasta ahora, la detección de estos ovillos requería estudios de imagen complejos o análisis de líquido cefalorraquídeo, procedimientos costosos y poco accesibles. Por ello, el equipo buscó determinar si un análisis sanguíneo podría ofrecer resultados comparables de forma más sencilla.

Lucha contra el Alzheimer. (Foto: Canva)
Lucha contra el Alzheimer. (Foto: Canva)

El estudio analizó datos de más de 600 adultos mayores que participaban en dos investigaciones longitudinales sobre Alzheimer. Al comparar las muestras de sangre con el rendimiento cognitivo de los participantes a lo largo de varios años, los científicos observaron que los niveles de p-tau217 aumentaban siguiendo un patrón “notablemente consistente” mucho antes de que aparecieran los problemas de memoria.

Con esa información desarrollaron un modelo predictivo que combina la edad del paciente con la concentración de la proteína en sangre. El resultado: una estimación del inicio de los síntomas con un margen de error de entre tres y cuatro años.

“Demostramos que un solo análisis de sangre que mide p-tau217 puede proporcionar una estimación aproximada de cuándo es probable que un individuo desarrolle síntomas de la enfermedad de Alzheimer”, explicó el autor principal, el neurólogo Kellen K. Petersen.

La edad

Uno de los hallazgos más relevantes fue que la edad influye en la rapidez con que progresa la enfermedad una vez que los niveles de p-tau217 se vuelven anormales. Según Petersen, quienes presentaron niveles alterados alrededor de los 60 años tardaron aproximadamente dos décadas en desarrollar síntomas, mientras que quienes los registraron por primera vez a los 80 años manifestaron signos clínicos en cerca de una década.

Para Rebecca M. Edelmayer, vicepresidenta de participación científica de la Asociación de Alzheimer, este avance podría transformar la manera en que se diseñan los ensayos clínicos y cómo los médicos identifican a personas con mayor riesgo antes de que el deterioro cognitivo sea evidente. Además, subrayó que un análisis de sangre es más accesible y económico que una tomografía cerebral.

Uno de los hallazgos más relevantes fue que la edad influye en la rapidez con que progresa la enfermedad. (Foto: Canva)
Uno de los hallazgos más relevantes fue que la edad influye en la rapidez con que progresa la enfermedad. (Foto: Canva)

No obstante, los investigadores advierten que el método aún es experimental. El modelo fue desarrollado en grupos relativamente sanos y con poca diversidad, por lo que sus resultados no necesariamente se aplican a toda la población. Además, solo pudieron realizar predicciones dentro de un rango específico de niveles de la proteína.

La neuróloga Suzanne Schindler, coautora del estudio, señaló que actualmente no se recomienda que personas sin deterioro cognitivo se sometan a pruebas de biomarcadores por cuenta propia. Petersen reconoció que la estimación todavía no es lo suficientemente precisa para orientar decisiones médicas individuales, aunque confía en que podrá perfeccionarse.

El equipo planea mejorar el modelo incorporando otros biomarcadores sanguíneos y pruebas cognitivas para reducir el margen de error. En paralelo, se desarrollan ensayos clínicos con los fármacos Lecanemab y Donanemab, los únicos aprobados hasta ahora para reducir las placas cerebrales asociadas al Alzheimer. Los científicos esperan que identificar y tratar a los pacientes en etapas más tempranas incremente la eficacia de estos medicamentos.

Si los resultados se confirman en poblaciones más amplias y diversas, un simple análisis de sangre podría convertirse en una herramienta clave para anticipar el Alzheimer años antes de que la memoria empiece a fallar.

Con información de New York Post 

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