Autonomía financiera femenina: el reto del ahorro y el crédito en México
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) reveló que las mujeres aún enfrentan obstáculos para integrarse plenamente al sistema financiero.
En México, la independencia económica sigue siendo un desafío para muchas mujeres. Cuando una mujer no tiene control sobre los ingresos del hogar, es común que posponga decisiones importantes o acepte condiciones desfavorables por temor a perder estabilidad económica, una situación que evidencia la necesidad de fortalecer su autonomía financiera.
Especialistas coinciden en que contar con ingresos propios —ya sea mediante un empleo, un negocio, un emprendimiento o actividades complementarias— es importante para mejorar la calidad de vida y generar oportunidades de ahorro que permitan enfrentar imprevistos y planificar el futuro.
Brechas en inclusión financiera
El acceso a productos financieros formales permite transformar los ingresos en seguridad económica, ya que el dinero puede destinarse al ahorro, la inversión o la protección ante emergencias. Sin embargo, las cifras muestran que las mujeres aún enfrentan obstáculos para integrarse plenamente al sistema financiero.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024 presentada por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), el 29% de los hogares en México tiene a una mujer como jefa de familia. Aun así, aunque el 58.6% de las mujeres ahorra de manera formal, la proporción sigue siendo menor en comparación con los hombres, quienes alcanzan el 68%.
Estos datos reflejan que todavía existe una brecha en el acceso y uso de herramientas financieras básicas.
Tener una cuenta propia marca la diferencia
Contar con una cuenta de ahorro a nombre propio representa un paso importante hacia la independencia económica, debido a que permite:
- Resguardar el dinero de forma segura
- Separar el gasto diario del ahorro y
- Recibir pagos o transferencias sin depender de terceros.
Además, fomentar el hábito del ahorro —aunque sea con pequeñas cantidades— puede ayudar a construir un fondo de emergencia, financiar estudios o capacitación, iniciar un proyecto personal o incluso planificar la jubilación.
Planificar a largo plazo es particularmente relevante para las mujeres. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) estima que la esperanza de vida femenina es, en promedio, cuatro años mayor que la de los hombres.
A pesar de ello, muchas mujeres enfrentan mayores dificultades para acceder a una pensión, ya que con frecuencia interrumpen su vida laboral o dedican tiempo a tareas de cuidado sin recibir ingresos, lo que reduce sus posibilidades de obtener una pensión contributiva.
Crédito y seguros: herramientas aún poco utilizadas
El manejo responsable del crédito también forma parte de la educación financiera. Antes de solicitar un préstamo, es fundamental revisar los plazos de pago, los montos y las tasas de interés, ya que un crédito no representa un ingreso adicional, sino un compromiso financiero a largo plazo.
La Encuesta Nacional sobre Salud Financiera 2023 indica que solo el 36% de las mujeres cuenta con un crédito formal. La falta de historial crediticio puede llevar a muchas a recurrir a préstamos informales, casas de empeño o prestamistas con tasas elevadas que dificultan el pago de las deudas.
Algo similar ocurre con los seguros. Según la misma encuesta, únicamente dos de cada diez mujeres han contratado uno, a pesar de que estos funcionan como una red de protección para ellas y sus familias frente a emergencias médicas, accidentes o pérdidas económicas.
Romper barreras invisibles
Más allá de los datos, la Profeco advierte que existen barreras culturales que frenan la participación de las mujeres en el sistema financiero. Entre ellas destacan la creencia de no saber lo suficiente sobre finanzas, el miedo a equivocarse al tomar decisiones económicas o la tendencia a priorizar siempre las necesidades de otras personas.
Reconocer estas barreras y buscar información confiable es un paso fundamental para avanzar hacia una mayor seguridad financiera y tomar decisiones que fortalezcan la autonomía económica de las mujeres.
Con información de Profeco
