Aves y calor extremo: señales de alerta y cómo puedes ayudarlas
Especialistas en fauna advierten que los animales están llegando al límite de su tolerancia al calor, por lo que saber cómo actuar puede marcar la diferencia.
Mientras las olas de calor se intensifican en distintas regiones del mundo, no solo las personas enfrentan temperaturas extremas: las aves y otros animales silvestres también pueden verse gravemente afectados.
Especialistas en fauna advierten que algunas especies están llegando al límite de su tolerancia al calor, por lo que saber cómo actuar puede marcar la diferencia.
¿Cómo saber si un ave tiene calor?
Las aves no sudan como los humanos, pero cuentan con mecanismos naturales para enfriarse. Algunas señales de que están intentando bajar su temperatura son:
- Boquear o jadear con el pico abierto, parecido a un perro.
- Buscar sombra de manera insistente.
- Permanecer cerca del agua o meterse en charcos, fuentes y bebederos.
En ciertas especies, realizar “aleteo gular”, un movimiento rápido de la piel de la garganta para disipar calor. Cuando las temperaturas alcanzan niveles extremos, algunas especies pueden acercarse a su límite de tolerancia, aumentando el riesgo de enfermedades relacionadas con el calor.
Qué puede hacer para ayudar
Los expertos recomiendan medidas sencillas que pueden marcar la diferencia para las aves durante una ola de calor:
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Coloque agua limpia y poco profunda
Una de las acciones más efectivas es instalar recipientes o bebederos con agua fresca en lugares seguros, alejados de depredadores y zonas de riesgo. Es importante cambiar el agua con frecuencia y mantener los recipientes limpios para evitar la proliferación de bacterias.
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Mantenga llenos los comederos
Durante los días más calurosos, muchas aves reducen sus desplazamientos para evitar la exposición al sol. Por ello, disponer de alimento accesible puede ayudarles a conservar energía. Además, los especialistas recuerdan que la disminución de insectos, relacionada con factores como la contaminación y el cambio climático, ha reducido una importante fuente de alimento natural para numerosas especies.
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Cree espacios de sombra
A largo plazo, los expertos sugieren incorporar vegetación en jardines y patios mediante arbustos, plantas y árboles que proporcionen refugios naturales frente al calor. Estas áreas no solo benefician a las aves, sino también a otros polinizadores y especies silvestres.
Cuándo es mejor no intervenir
Aunque la intención de ayudar suele ser positiva, los especialistas advierten que no siempre es recomendable manipular a las aves o intentar trasladarlas.
“Estas aves saben mejor que nosotros qué les resulta más cómodo”, señalan los expertos, quienes recuerdan que muchos ejemplares buscarán por sí mismos zonas más frescas para descansar.
¿Y si se trata de otro animal silvestre?
Si se encuentra un animal salvaje aparentemente enfermo, desorientado o herido durante una ola de calor, la recomendación principal es contactar a especialistas o centros de rescate de fauna local.
Los expertos explican que algunos síntomas provocados por el estrés térmico pueden confundirse con enfermedades, por lo que la intervención profesional es la mejor alternativa.
La regla general, indican, es sencilla: ayudar proporcionando condiciones favorables, como agua y sombra, pero evitando alterar el comportamiento natural de los animales.
Con información de AP
