¿Demasiado tiempo frente al celular? 6 señales de que eres un adicto
La doctora Naomi Dambreville advierte que uno de los hábitos más perjudiciales del uso excesivo del celular es el llamado ‘doomscrolling’.
El celular se ha convertido en una extensión de nuestras vidas, pero su uso excesivo nos ha llevado a sufrir dolores de cabeza, cansancio visual, problemas de sueño e incluso afectaciones emocionales.
La doctora Naomi Dambreville, psiquiatra y profesora adjunta de la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí, advierte que uno de los hábitos más perjudiciales es el llamado doomscrolling: el consumo compulsivo de noticias negativas.
“Puedes desplazarte por las redes sociales para mantenerte informado, pero terminas sintiéndote peor”, explicó. “El mal humor lleva a seguir desplazándote por las redes, lo que empeora aún más el estado de ánimo. Afecta la atención, el estado de ánimo, la autoestima y puede desencadenar irritabilidad, ansiedad o ira”.
UN HÁBITO CADA VEZ MÁS COMÚN
Casi la mitad de los estadounidenses se considera adicta al teléfono, y una persona promedio lo revisa hasta 186 veces al día. Para Dambreville, esta conducta encaja dentro de lo que se conoce como adicción conductual, es decir, un uso compulsivo que genera malestar cuando no se tiene acceso al dispositivo.
“Si experimentas síntomas de abstinencia cuando no estás conectado o temes perderte algún contenido, es posible que tengas un problema”, reveló.
Pero, ¿cómo saber si el uso del celular ya es excesivo? Estas son las seis señales más claras.
LAS 6 SEÑALES DE ALERTA
El uso problemático del teléfono no siempre es evidente, pero existen patrones que pueden delatarlo:
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Todo gira en torno al celular: compras, socializas y te informas exclusivamente a través del dispositivo.
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Relación automática: respondes de inmediato a cada notificación y sientes ansiedad o FOMO cuando no estás conectado.
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Problemas de concentración: usas el teléfono mientras realizas otras actividades o no puedes dejar de revisarlo.
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Baja tolerancia al aburrimiento: recurres al celular en cualquier momento libre, sin un propósito claro.
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Síntomas físicos: dolor de cabeza, fatiga visual, insomnio o el llamado “pulgar digital”.
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Conflictos personales: discusiones con familiares o amigos por el uso constante del dispositivo.
CÓMO EMPEZAR UNA DESINTOXICACIÓN DIGITAL
Reducir el tiempo frente a la pantalla no implica abandonar por completo la tecnología, sino construir una relación más equilibrada. La especialista propone tres pasos prácticos para comenzar una “desintoxicación digital”:
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Medir el uso real
Registrar cuántas horas pasas en el teléfono y cuántas veces lo revisas al día permite tomar conciencia y detectar hábitos que pueden cambiarse.
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Diseñar un plan concreto
Establecer metas claras y alcanzables —como limitar el uso de redes sociales a 30 minutos diarios— ayuda a generar cambios sostenibles.
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Sustituir hábitos
No basta con reducir el uso: es importante reemplazarlo por actividades como leer, hacer ejercicio o retomar pasatiempos sin pantalla.
EL RETO DE DESCONECTARSE (NO ES FÁCIL)
La desintoxicación digital no está exenta de dificultades. Ansiedad, irritabilidad o sensación de aislamiento pueden aparecer al inicio, ya que el cerebro tiende a resistirse al cambio. El aburrimiento, de hecho, es uno de los síntomas más comunes.
Para enfrentarlo, se recomiendan estrategias como mantener el teléfono fuera de alcance, salir a caminar o crear una lista de actividades placenteras que sustituyan el tiempo en pantalla.
En la actualidad, la clave no está en eliminar el celular, sino en aprender a usarlo con equilibrio.
Con información de New York Post
