Día Mundial para la Prevención del Suicidio: grupos de riesgo y cómo ayudar
Hablar del suicidio de manera responsable abre espacios para que quienes atraviesan una crisis puedan pedir ayuda.
Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha establecida en 2003 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para generar conciencia sobre un problema de salud pública que puede prevenirse.
El suicidio arrebata miles de vidas cada año
De acuerdo con la OMS, alrededor de 727 mil personas mueren por suicidio cada año y muchas más realizan intentos. En 2021, fue la tercera causa de muerte entre personas de 15 a 29 años a nivel mundial, mientras que 73% de los suicidios ocurrió en países de ingresos bajos y medianos.
Más de 720.000 personas mueren por suicidio cada año.
— Naciones Unidas (@ONU_es) September 10, 2026
Una cada 43 segundos.
El suicidio se puede prevenir. Tu apoyo importa.
En el #DíaParaLaPrevenciónDelSuicidio, infórmate sobre cómo ayudar:https://t.co/GeXsGMicNu
Vía @WHO pic.twitter.com/m8R4VHMzqB
El suicidio puede afectar a personas de cualquier edad y no existe un único factor que explique una conducta suicida. La OMS señala que los intentos previos de suicidio representan el principal factor de riesgo, mientras que la depresión y los trastornos relacionados con el consumo de alcohol también tienen una relación importante, especialmente en países de ingresos altos.
Quiénes están en riesgo
Muchas conductas suicidas ocurren de manera impulsiva durante una crisis provocada por
- Problemas económicos
- Conflictos de pareja
- Enfermedades o
- Dolor crónico
También enfrentan un mayor riesgo las personas que viven situaciones de violencia, abuso, guerras o desastres naturales, así como quienes atraviesan la pérdida de un ser querido o aislamiento social.
Entre los grupos particularmente vulnerables se encuentran refugiados y migrantes, pueblos indígenas, personas LGTBI y personas privadas de la libertad.
¿Cómo ayudar?
La prevención comienza con la detección oportuna y con la posibilidad de que una persona pueda hablar de lo que está viviendo sin miedo a ser juzgada. Escuchar con atención, tomar en serio las señales de alarma y acercar a la persona a profesionales de la salud mental o servicios de emergencia puede ser fundamental ante una crisis.
A nivel social, la OMS recomienda varias medidas basadas en evidencia, entre ellas:
- Restringir el acceso a medios utilizados para suicidarse
- Capacitar a los medios de comunicación para abordar estos casos de manera responsable
- Fortalecer las habilidades socioemocionales de adolescentes
- Detectar, evaluar, tratar y dar seguimiento a personas con conductas suicidas
El estigma y los tabúes alrededor de la salud mental y el suicidio siguen siendo uno de los principales obstáculos para pedir ayuda. Por ello, la prevención requiere la participación conjunta de los sectores de salud, educación, empleo, justicia, seguridad, agricultura, empresas y medios de comunicación.
Hablar del suicidio de manera responsable abre espacios para que quienes atraviesan una crisis puedan pedir ayuda. La intervención oportuna, el acompañamiento y el acceso a atención profesional pueden marcar una diferencia.
Con información de la OMS
