El Niño ha llegado: científicos alertan un fenómeno devastado y costoso
Algunos especialistas proyectan que 2027 podría convertirse en el año más caluroso jamás registrado, como efecto retardado de este fenómeno climático.
El fenómeno de El Niño ha regresado, y esta vez lo hace con señales tan preocupantes que meteorólogos y científicos advierten que podría convertirse en uno de los eventos climáticos más intensos jamás registrados, con impactos devastadores para el planeta.
El Niño en 2026, ¿qué esperan los científicos?
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) confirmó oficialmente la formación de este patrón climático, caracterizado por el calentamiento de las aguas del océano Pacífico ecuatorial. De acuerdo con sus estimaciones, existe un 63% de probabilidad de que este episodio alcance niveles históricos hacia finales de otoño e invierno, colocándose entre los más fuertes desde 1950.
El fenómeno se suma a un planeta ya afectado por el calentamiento global, un “doble efecto” que según expertos, podría intensificar fenómenos extremos como olas de calor, inundaciones, sequías, incendios forestales e incluso tornados. No se descarta que supere al histórico evento de 1997, responsable de pérdidas por miles de millones de dólares a nivel mundial.
Para la climatóloga Abby Frazier, de la Universidad Clark, el problema es que El Niño añade “calor adicional a la superficie”, lo que actúa como combustible para eventos climáticos extremos en múltiples regiones del mundo. En el Pacífico, advirtió, las condiciones pueden deteriorarse rápidamente.
“La situación puede volverse crítica muy rápidamente”, puntualizó.
La gravedad del escenario también fue señalada por el secretario general de la ONU, António Guterres, quien calificó el fenómeno como una “alerta climática urgente”.
“Las condiciones de El Niño echarán más leña al fuego de un planeta en calentamiento”, afirmó.
Un mundo de contrastes: ganadores y perdedores
Los efectos de El Niño no serán uniformes. En el Atlántico, el fenómeno suele reducir —aunque no eliminar— la actividad de huracanes, lo que podría dar un respiro a zonas del este de Estados Unidos y el Golfo de México. Sin embargo, el Pacífico podría registrar tormentas más intensas, poniendo en riesgo a regiones como Hawái.
En Sudamérica, particularmente en su costa occidental, se esperan lluvias intensas e inundaciones, acompañadas de temperaturas elevadas.
India podría enfrentar olas de calor más extremas, mientras que Australia se prepara para sequías, incendios forestales y calor récord. El noreste de África podría experimentar cambios drásticos, alternando entre sequías severas y lluvias torrenciales.
El impacto económico de la crisis ambiental
Más allá del clima, las consecuencias económicas también generan preocupación. Según el economista climático Marshall Burke, de Stanford, las temperaturas por encima de lo normal suelen desacelerar el crecimiento económico.
Incluso, algunos especialistas proyectan que 2027 podría convertirse en el año más caluroso jamás registrado, como efecto retardado de este fenómeno.
Aunque ciertos sectores agrícolas podrían beneficiarse —como la producción de granos en Estados Unidos—, otros, como la ganadería y los lácteos, enfrentarán condiciones más inciertas.
Un fenómeno adelantado y más duradero
Los científicos han detectado señales tempranas inusualmente fuertes. Aguas cálidas profundas ya están emergiendo hacia la superficie del Pacífico, lo que indica que este El Niño podría alcanzar su punto máximo antes de lo habitual y prolongarse más tiempo.
Por su intensidad anticipada, incluso ha recibido apodos como “súper” y “Godzilla”.
Ante este panorama, los expertos coinciden en que más que temor, es momento de preparación.
Con información de AP
