Extraña zona en Marte con forma de telaraña intriga a científicos

Científicos creen que estas redes de crestas se formaron cuando agua subterránea circuló a través de fracturas en la roca hace miles de millones de años.

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Extraña zona en Marte con forma de telaraña intriga a científicos. (Foto: Composición Canva/NASA)
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El rover Curiosity de la NASA ha estado explorando un enigmático paisaje en Marte que, visto desde el espacio, parece una telaraña y que podría revelar nuevas pistas sobre el pasado acuoso del planeta y el tiempo durante el cual pudo haber existido vida microbiana.

Las telarañas de marte

Las estructuras, compuestas por pequeñas crestas de entre uno y dos metros de altura separadas por depresiones arenosas, se extienden a lo largo de kilómetros en las laderas del Monte Sharp, una montaña de cinco kilómetros de altura que el rover ha estado escalando durante su misión científica.

Los científicos creen que estas redes de crestas se formaron cuando agua subterránea circuló a través de fracturas en la roca hace miles de millones de años. Con el tiempo, minerales depositados por esa agua reforzaron ciertas zonas de la roca, que resistieron la erosión del viento y quedaron elevadas como crestas, mientras que el material circundante se desgastó.

Rover Curiosity de la NASA. (Foto: NASA)
Rover Curiosity de la NASA. (Foto: NASA)

Un terreno difícil para un laboratorio rodante

Investigar estas estructuras no ha sido sencillo debido a que el vehículo, del tamaño de un todoterreno y con un peso cercano a una tonelada, debe desplazarse con precisión sobre crestas apenas más anchas que su propio chasis.

“Parece casi una autopista por la que podemos circular, pero luego hay que bajar a los valles donde debemos evitar que las ruedas resbalen en la arena”, explicó Ashley Stroupe, ingeniera del Jet Propulsion Laboratory, centro que construyó el rover y dirige la misión. Según detalló, cada desplazamiento implica probar rutas distintas para evitar riesgos.

Para los científicos, el objetivo es reconstruir cómo se formó esta vasta red de crestas en el Monte Sharp. Cada capa de la montaña corresponde a una etapa diferente del clima marciano, lo que permite observar cómo el planeta pasó gradualmente de tener agua abundante a convertirse en el desierto frío que es hoy.

Indicios de agua más reciente de lo esperado

Uno de los hallazgos más importantes es que estas estructuras se encuentran en una zona relativamente alta de la montaña. Esto sugiere que el nivel freático —el nivel al que se encuentra el agua subterránea— pudo haber sido más elevado de lo que se creía.

“Ver estructuras reticulares tan arriba indica que el agua subterránea pudo persistir durante más tiempo”, señaló Tina Seeger, científica de la misión de la Rice University. Esto implica que las condiciones capaces de sustentar vida microbiana podrían haber durado más de lo estimado.

Las imágenes orbitales ya mostraban líneas oscuras que atravesaban las crestas. Ahora, las observaciones directas del rover confirmaron que se trata de fracturas por donde el agua subterránea habría circulado, concentrando minerales y fortaleciendo la estructura.

El rover también detectó texturas irregulares llamadas nódulos, otra señal de la presencia de agua subterránea en el pasado. Sin embargo, estos nódulos aparecen en zonas inesperadas, lo que plantea nuevas preguntas sobre los procesos que dieron forma al paisaje.

Un laboratorio itinerante en Marte

Gran parte del trabajo científico se realiza con el taladro del rover, situado en el extremo de su brazo robótico. Este instrumento pulveriza muestras de roca que luego se analizan en laboratorios miniaturizados dentro del vehículo.

Durante el último año, Curiosity recolectó varias muestras de la región: una de la cima de una cresta, otra del lecho rocoso en una depresión y una más de una zona de transición. Los análisis con rayos X revelaron minerales arcillosos en las crestas y minerales carbonatados en las zonas bajas, aportando nuevas pistas sobre cómo se formaron estas estructuras.

Más recientemente, una cuarta muestra fue sometida a una técnica especial conocida como “química húmeda”, en la que reactivos químicos se mezclan con el polvo de roca calentado en un horno de alta temperatura. Este proceso facilita la detección de compuestos orgánicos, moléculas basadas en carbono que son fundamentales para la vida.

Se espera que el rover abandone esta región de “telarañas” este mes.

Con cada nuevo descubrimiento, la comunidad científica no puede evitar preguntarse: ¿el planeta rojo alguna vez albergó vida?

Con información de la NASA

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