Millones de niños en México tienen plomo en sangre; centro y sur, los más afectados
La Secretaría de Salud no ha emitido un plan nacional de acción para atender la crisis, pese a las alertas científicas.
En México, al menos 1.2 millones de niñas y niños de entre uno y cuatro años presentan intoxicación por plomo, lo que representa el 15.8% de la población infantil en ese rango, con mayor incidencia en estados del centro y sur como Puebla, San Luis Potosí y Tlaxcala, según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición difundidos en 2025.
El problema se concentra principalmente en el centro del país, donde entidades como Puebla registran hasta 5 de cada 10 niños con plomo en sangre, mientras que en San Luis Potosí y Tlaxcala la cifra alcanza 4 de cada 10.
También destacan casos en el Estado de México, lo que refleja una distribución desigual pero crítica a nivel nacional.
Un problema que también alcanza al norte
Aunque la prevalencia es menor, en el norte del país la situación sigue siendo preocupante.
Ejemplo de ello es Nuevo León, donde se detectaron casos en menores con niveles elevados de plomo, lo que confirma que el problema no es exclusivo de una región.
Origen distinto según la región
Las fuentes de contaminación varían dependiendo del lugar.
En el centro y sur, el principal factor es el uso de utensilios de barro vidriado con plomo, mientras que en el norte predominan actividades como el reciclaje de baterías y la industria.
Cómo llega el plomo al cuerpo
El plomo puede ingresar al organismo a través de alimentos contaminados o por exposición ambiental.
Incluso puede transmitirse desde la madre durante el embarazo, afectando al bebé desde etapas tempranas de desarrollo.
Efectos en el desarrollo infantil
La exposición a este metal tiene consecuencias graves en la salud.
Puede afectar la capacidad cognitiva, el lenguaje, la motricidad y el desarrollo del sistema nervioso, además de provocar daños en órganos como riñones e hígado.
Relación con la pobreza
Especialistas advierten que la intoxicación por plomo es más dañina en contextos de desnutrición y marginación.
Esto se debe a que una mala alimentación facilita la absorción del metal en el organismo.
Un problema histórico sin resolver
La presencia de plomo en la infancia mexicana no es reciente, pero persiste sin una estrategia nacional efectiva.
Aunque se han planteado programas para atenderlo, muchos no se han implementado plenamente.
Falta de acciones contundentes
Autoridades aprobaron en 2019 un programa para prevenir la exposición al plomo, pero no se concretó debido a la pandemia.
Esto ha dejado el problema sin una respuesta integral.
Sin niveles seguros de exposición
Expertos coinciden en que no existe una cantidad segura de plomo en el cuerpo humano.
Incluso pequeñas cantidades pueden generar efectos negativos a largo plazo.
Un riesgo para generaciones futuras
La intoxicación por plomo no solo afecta la salud inmediata, sino también el desarrollo a largo plazo de los niños.
Esto puede impactar su aprendizaje, comportamiento y calidad de vida.
Una problemática que exige atención urgente
El panorama refleja la necesidad de implementar políticas públicas que reduzcan la exposición al plomo.
La salud infantil se mantiene como uno de los principales focos de preocupación ante este fenómeno.
Con información de Milenio
