Misión Artemis II: los riesgos detrás del regreso tripulado a la Luna

Programado para despegar este 1 de abril, el vuelo pondrá a prueba el poderoso cohete Space Launch System (SLS) y la cápsula Orion.

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Misión Artemis II: los riesgos detrás del regreso tripulado a la Luna. (Foto: NASA)
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Además de llevar nuevamente astronautas a la órbita lunar por primera vez desde 1972, la misión Artemis II de la NASA alertó a especialistas que advierten sobre los riesgos técnicos y humanos que rodean el ambicioso proyecto.

Programado para despegar este 1 de abril, el vuelo pondrá a prueba el poderoso cohete Space Launch System (SLS) y la cápsula Orion, en una misión de 10 días con cuatro astronautas a bordo. Sin embargo, expertos coinciden en que se trata de una operación extremadamente compleja donde, como advierten, “un pequeño error puede acarrear graves problemas”.

Un cohete nuevo y una misión sin margen de error

Uno de los principales motivos de preocupación es que Artemis II será apenas el segundo vuelo del SLS y el primero con tripulación. Para el astrofísico Jonathan McDowell, esto implica un riesgo inherente.

“Existe cierta preocupación de que puedan estar siendo demasiado optimistas. Este es el segundo vuelo de un cohete sustancialmente nuevo y la primera vez que hay personas a bordo”, señaló.

El escudo térmico: la mayor alarma

Entre todos los riesgos, el que más inquieta es el desempeño del escudo térmico de la cápsula Orion, componente que protegerá a la tripulación durante la reentrada a la Tierra, cuando la nave soporta temperaturas extremas.

El problema radica en que el diseño es prácticamente el mismo que se utilizó en Artemis I, misión no tripulada en la que el escudo regresó dañado. Especialistas advierten que incluso una desviación mínima podría ser fatal. El antecedente más dramático es el del transbordador Space Shuttle Columbia, que se desintegró en 2003 tras un fallo en su protección térmica, causando la muerte de sus siete tripulantes.

Sistemas de soporte vital sin prueba real

Otro punto crítico es el sistema de soporte vital de Orion. Aunque ha sido probado en laboratorio, nunca ha operado con humanos en el espacio profundo.

“Esperemos que todo funcione bien”, advirtió McDowell, quien explicó que, aunque estos fallos suelen ser menos inmediatos que una explosión, podrían obligar a abortar la misión.

Radiación y amenazas del espacio profundo

A diferencia de misiones en órbita terrestre baja, los astronautas de Artemis II estarán expuestos a la radiación cósmica al salir del escudo protector del campo magnético terrestre.

Si bien el riesgo cotidiano es considerado bajo, fenómenos como tormentas solares o eyecciones de masa coronal podrían aumentar significativamente la exposición, elevando riesgos a largo plazo como el cáncer.

Fugas de combustible y retrasos

Los problemas técnicos ya han impactado el calendario. La misión fue pospuesta previamente debido a fugas de hidrógeno, un elemento difícil de contener por su tamaño molecular.

Expertos no descartan que este tipo de fallas pueda repetirse incluso minutos antes del lanzamiento, obligando a nuevas cancelaciones.

Trajes espaciales aún imperfectos

De cara a futuras misiones, también surgen dudas sobre los trajes desarrollados por Axiom Space. Aunque más avanzados que los del programa Apollo program, presentan problemas de movilidad y equilibrio.

La exastronauta Kate Rubins advirtió que tareas simples como agacharse podrían ser complicadas, lo que representa un desafío en caminatas lunares.

Una misión llena de variables críticas

Más allá de problemas específicos, los expertos coinciden en que el verdadero desafío es la suma de todos los factores: navegación precisa, funcionamiento de motores, control de temperatura, suministro de energía y un descenso seguro a alta velocidad con paracaídas.

“Deben hacerlo todo bien”, resumió McDowell.

A pesar de las preocupaciones, los especialistas reconocen la experiencia del equipo de la NASA y confían en que los riesgos han sido evaluados cuidadosamente. No obstante, el consenso es claro: Artemis II será una prueba decisiva.

Con información de New York Post

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