NASA prueba tecnología para producir combustible en la Luna y Marte
La agencia espacial plantea superar este desafío con ayuda del proyecto CryoFILL, desarrollado en el Centro de investigación Glenn.
La exploración espacial enfrenta un desafío constante: cuanto más lejos quiere llegar una misión, más combustible necesita transportar. Pero ese mismo combustible añade peso a la nave, lo que a su vez exige aún más energía para despegar.
Para romper este círculo, científicos de la NASA están probando una tecnología que podría cambiar la forma en que se abastecen las futuras misiones espaciales.
PROYECTO CRYOFILL DE LA NASA
El proyecto CryoFILL (Licuefacción In Situ de Fluidos Criogénicos para Módulos de Aterrizaje), desarrollado en el Centro de investigación Glenn de la NASA en Cleveland, busca producir y almacenar combustible directamente en la superficie de otros mundos, como la Luna o Marte.
La iniciativa podría reducir los costos de lanzamiento desde la Tierra y ampliar el tiempo de operación de las misiones en superficies planetarias.
“Si piensas en cuánto combustible necesitaría tu nave espacial para ir a Marte y regresar a casa, es bastante”, explicó Evan Racine, gerente del proyecto CryoFILL en NASA Glenn. “Si podemos producir y licuar oxígeno en la Luna o en Marte, podremos abastecer de combustible a los módulos de aterrizaje en la superficie donde aterrizan, reduciendo la cantidad de propelente necesario para despegar desde la Tierra”.
Esta tecnología se vincula con el programa Artemis, que tiene como objetivo enviar astronautas nuevamente a la Luna y establecer una presencia sostenible que sirva como plataforma para futuras misiones tripuladas a Marte. Para lograrlo, la NASA apuesta por aprovechar los recursos naturales disponibles en otros cuerpos celestes.
HIELO DE AGUA LUNAR, UNA OPCIÓN
Uno de esos recursos es el hielo de agua detectado en regiones de la Luna que permanecen permanentemente en sombra. A partir de ese hielo se podría extraer oxígeno, un componente esencial del combustible para cohetes.
Sin embargo, para que pueda utilizarse como propelente, ese oxígeno debe enfriarse a temperaturas extremadamente bajas y convertirse en líquido.
Para lograrlo, los expertos están utilizando un criorefriador similar a los que se emplearían en misiones reales, desarrollado por la empresa Creare LLC a través del programa NASA Small Business Innovation Research Program. Este sistema permite eliminar el calor del proceso de extracción de oxígeno, facilitando que el gas se condense y se mantenga por debajo de los -300 grados Fahrenheit.
“Estamos realizando pruebas con equipos similares a los que se usarían en vuelo para ver cómo se licua el oxígeno y cómo responde el sistema ante diferentes escenarios”, señaló Wesley Johnson, ingeniero principal de CryoFILL. “Estos son pasos críticos para ampliar la escala y automatizar el reabastecimiento de combustible in situ en el futuro”.
Por al menos tres meses, los ingenieros estudiarán cómo se comporta el oxígeno bajo distintas condiciones y utilizarán los resultados para validar modelos computacionales de temperatura. Con estos datos, la agencia espera diseñar sistemas capaces de operar en la Luna, Marte u otras superficies planetarias.
Si la tecnología demuestra su viabilidad, producir combustible directamente a partir de hielo extraterrestre podría marcar un antes y un después en la exploración espacial, permitiendo misiones más largas, eficientes y con menor dependencia de los recursos lanzados desde la Tierra.
Con información de la NASA
