Naves espaciales se acercan a Mercurio tras casi una década de viaje

El trayecto de las dos naves que conforman BepiColombo, fue seguido desde el centro de control de la Agencia Espacial Europea (ESA), en Alemania.

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Naves espaciales se acercan a Mercurio tras casi una década de viaje. (Foto: Canva)
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Después de casi una década viajando por el espacio, una misión conjunta de Europa y Japón se encuentra en la recta final de su viaje hacia el planeta más pequeño del sistema solar y el más cercano al Sol: Mercurio.

Las dos naves espaciales que conforman BepiColombo se separaron el jueves 3 de septiembre de su nave nodriza, tal como estaba previsto, para iniciar el tramo final de su recorrido. La maniobra fue seguida desde el centro de control de la Agencia Espacial Europea (ESA) en Alemania, situado a más de 200 millones de kilómetros de Mercurio.

La confirmación de que la operación había sido exitosa llegó dos horas después mediante señales de radio.

“Es un momento brillante”, afirmó Geraint Jones, científico principal del proyecto.

Una misión nacida de la colaboración entre Europa y Japón

BepiColombo es una misión conjunta desarrollada por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA). Fue lanzada en 2018 con el objetivo de estudiar en profundidad Mercurio, un planeta que, pese a su reducido tamaño, todavía guarda numerosos misterios sobre la formación y evolución del sistema solar.

La misión recibió su nombre en honor al matemático e ingeniero italiano Giuseppe “Bepi” Colombo, quien realizó importantes aportaciones a la exploración de Mercurio y participó en el desarrollo de la trayectoria utilizada por la misión Mariner 10 de la NASA durante la década de 1970.

El último de ellos ocurrió en enero de 2025 y permitió obtener impresionantes imágenes de la superficie del planeta, en las que quedaron expuestos sus enormes cráteres de impacto y extensas llanuras volcánicas.

Hasta este jueves, BepiColombo todavía se encontraba a unos 3.3 millones de kilómetros de Mercurio, pero ya había completado un recorrido de más de 10 mil millones de kilómetros; la misión representa una inversión de aproximadamente 2 mil millones de dólares (1.7 mil millones de euros), de los cuales la ESA cubre la mayor parte.

Dos naves para estudiar un mundo extremo

Si las próximas maniobras se desarrollan según lo previsto, las naves llegarán a la órbita de Mercurio en noviembre de este año y, en diciembre, se separarán para realizar sus investigaciones de manera independiente y estudiar el planeta desde diferentes altitudes.

A partir de la primavera de 2027, los instrumentos instalados en las naves europea y japonesa analizarán el campo magnético de Mercurio, su estructura interna y los procesos geológicos que ocurren en su superficie. Entre los objetivos también se encuentran los llamados “huecos”, unas depresiones presentes en el terreno que los científicos creen que se forman y erosionan debido a minerales que se vaporizan de las rocas.

La misión resulta importante porque Mercurio es uno de los mundos menos explorados del sistema solar. Hasta ahora, únicamente dos misiones espaciales han tenido como objetivo estudiarlo de cerca: Mariner 10, de la NASA, en la década de 1970, y posteriormente Messenger, también de la agencia espacial estadounidense.

Un planeta abrasador con hielo en sus polos

Explorar Mercurio es todo un reto, pues su cercanía al Sol provoca temperaturas superiores a los 427 grados Celsius; paradójicamente, sus polos albergan regiones extremadamente frías. En los cráteres profundos que permanecen permanentemente en sombra existen depósitos de hielo, uno de los contrastes que hacen de Mercurio un planeta extraño.

Los ingenieros tuvieron que desarrollar las naves para soportar un ambiente extremo y una intensa exposición al calor solar.

“Es, en esencia, equivalente a operar con un horno de pizza muy caliente funcionando justo en tu espalda”, explicó Ignacio Tanco, de la ESA, jefe de operaciones de la misión.

Con información de AP

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