Nueva cámara de la NASA revoluciona la industria aeronáutica
El Sistema de Enfoque Autoalineado Schlieren (SAFS), transforma la forma en que la ciencia estudia el movimiento del aire alrededor de vehículos aeroespaciales.
La nueva cámara de la NASA, el Sistema de Enfoque Autoalineado Schlieren (SAFS), está transformando la manera en que ingenieros e investigadores estudian el movimiento del aire alrededor de aviones, cohetes y otros vehículos aeroespaciales.
LA BELLEZA Y COMPLEJIDAD DEL AIRE
Fotografiar el viento puede parecer imposible. Sin embargo, comprender cómo fluye el aire es clave para diseñar aeronaves más eficientes y seguras. Durante más de 80 años, los científicos utilizaron una técnica conocida como imágenes Schlieren enfocadas, un método capaz de “ver” pequeñas variaciones en la densidad del aire, similares a las ondas de calor que se elevan del asfalto en un día soleado, pero con una precisión mucho mayor.
El problema era la complejidad. Los sistemas tradicionales requerían acceso a ambos lados del objeto analizado, además de una alineación minuciosa de rejillas y fuentes de luz que podía tardar semanas. Cualquier vibración o desajuste obligaba a comenzar de nuevo.
Ahí es donde entra el SAFS. Desarrollado en el Centro de Investigación Langley en Hampton, Virginia, por los ingenieros Brett Bathel y Joshua Weisberger, el nuevo sistema elimina gran parte de esa complejidad al aprovechar la polarización de la luz —un principio similar al de las gafas de sol polarizadas— para lograr el mismo efecto óptico con una sola rejilla y acceso desde un solo lado del objeto.
El resultado es una herramienta compacta, económica y fácil de usar que reduce semanas de preparación a solo minutos. Además, permite ajustar sensibilidad, enfoque y campo de visión sobre la marcha, sin temor a que las vibraciones arruinen la configuración.
UNA GRAN NOTICIA PARA LA INDUSTRIA AERONÁUTICA
El impacto ya es tangible. En túneles de viento y laboratorios especializados, el SAFS permite recopilar datos de visualización de flujo a alta velocidad con menos tiempo de inactividad y menores costos operativos. Para la industria aeronáutica, esto abre la puerta a nuevos descubrimientos que podrían redefinir el diseño de aviones comerciales y naves espaciales.
La agencia espacial utiliza esta tecnología para estudiar la separación de flujo en el Modelo Común de Investigación de Alta Sustentación (HSRM), clave para predecir con mayor precisión el rendimiento de despegue y aterrizaje de nuevas aeronaves. También analiza las estructuras de celdas de choque —las formas de diamante visibles en las columnas de escape— del modelo del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS).
EL SAFS ES BASTANTE POPULAR HOY EN DÍA
El alcance internacional del SAFS confirma su relevancia: más de 50 instituciones en al menos ocho países ya lo utilizan, incluidas universidades como Notre Dame y la Universidad de Liverpool, mientras que empresas continúan licenciando versiones comerciales.
El reconocimiento no se hizo esperar. La tecnología fue incluida en los Premios R&D 100 de 2025 otorgados por R&D World y nombrada Invención del Gobierno del Año 2025 por la NASA, el máximo galardón que concede la agencia a desarrollos innovadores.
El SAFS demuestra que los grandes avances no siempre surgen de añadir complejidad, sino de simplificar lo esencial. Y en este caso, esa simplicidad está ayudando a que la humanidad vea —literalmente— lo que antes permanecía invisible.
Con información de la NASA
