Nueva Zelanda prevé histórica temporada reproductiva del kakapo en 2026

La reproducción del kakapo solo ocurre cada dos a cuatro años y depende de la fructificación abundante del árbol rimu, su principal fuente de alimento.

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Nueva Zelanda prevé histórica temporada reproductiva del kakapo en 2026. (Foto: Canva)
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Durante décadas se creyó que el kakapo, el único loro no volador del mundo, estaba condenado a desaparecer. Sin embargo, su historia está cambiando.

Gracias a un ambicioso programa de conservación en Nueva Zelanda, su población ha pasado de apenas 50 ejemplares a más de 200 en las últimas tres décadas. Este 2026, una abundante cosecha de las bayas favoritas del ave podría detonar una temporada récord de reproducción, acercando a la especie a desafiar lo que hasta hace poco parecía un destino inevitable.

Un loro del tamaño de un gato… y con olor a almizcle

El kakapo es tan extraordinario como inusual. Puede superar los tres kilogramos de peso, tiene rostro de búho, bigotes y un plumaje moteado en verde, amarillo y negro que le permite camuflarse en el suelo del bosque.

El kakapo, el único loro no volador del mundo. (Foto: AP)
El kakapo, el único loro no volador del mundo. (Foto: AP)

Vive entre 60 y 80 años y, como si fuera poco, emite un fuerte aroma almizclado y afrutado que, según Deidre Vercoe, gerente de operaciones del programa de kakapos del Departamento de Conservación, resulta “magnífico”. Ese olor, sin embargo, fue parte del problema cuando humanos introdujeron ratas, perros, gatos y armiños en el territorio. La caza y la destrucción de los bosques nativos agravaron la crisis.

Para 1974, se temía que ya no existiera ningún ejemplar vivo. Pero a finales de los años setenta se descubrió una pequeña población sobreviviente. Desde entonces, comenzó una de las campañas de rescate más intensivas del mundo.

El amor depende de los árboles

La reproducción del kakapo solo ocurre cada dos a cuatro años y depende de la fructificación abundante del árbol rimu, su principal fuente de alimento. La última gran cosecha fue en 2022 y este año las condiciones vuelven a ser favorables.

Cuando detectan que hay suficiente alimento —aunque los científicos aún no comprenden exactamente cómo lo perciben— los machos excavan cuencos en el suelo y emiten potentes sonidos retumbantes seguidos de un característico “ching”, comparable al rechinido de un resorte oxidado. Esos llamados, que pueden escucharse a larga distancia en noches despejadas, atraen a las hembras.

Una vez fecundados los huevos, la hembra cría sola hasta cuatro polluelos.

Una estrella viral desde un nido subterráneo

Esta temporada reproductiva ha capturado la atención internacional gracias a una transmisión en vivo desde el nido subterráneo de Rakiura, una hembra de 23 años que habita en Whenua Hou, una de las tres islas remotas libres de depredadores donde vive la especie.

Una vez fecundados los huevos, la hembra cría sola hasta cuatro polluelos. (Foto: AP)
Una vez fecundados los huevos, la hembra cría sola hasta cuatro polluelos. (Foto: AP)

Rakiura puso tres huevos, dos de ellos fértiles. Dada la fragilidad de la especie, los huevos reales fueron intercambiados temporalmente por réplicas mientras se incubaban bajo supervisión especializada. Esta semana, un técnico devolvió el primero, que estaba a punto de eclosionar. Poco más de una hora después nació el polluelo, ante la mirada atenta de miles de espectadores en línea.

Se espera que el segundo huevo fértil sea reincorporado en los próximos días.

Microgestión para salvar una especie

El rescate del kakapo ha implicado trasladar a todos los ejemplares a tres islas libres de depredadores frente a la costa sur de Nueva Zelanda, monitorear a cada ave con rastreadores y gestionar cuidadosamente los cruces para preservar la diversidad genética.

Rescate del kakapo. (Foto: AP)
Rescate del kakapo. (Foto: AP)

Cada individuo tiene nombre propio y seguimiento permanente. Si uno desaparece, encontrarlo puede ser casi imposible. Aunque la especie sigue catalogada en peligro crítico, el aumento sostenido de su población y la posibilidad de una temporada récord de nacimientos representan una señal alentadora.

En un país donde los únicos mamíferos terrestres nativos son dos tipos de murciélagos, las aves ocupan un lugar central en la identidad nacional. El kakapo, junto con el kiwi, se ha convertido en símbolo de esa singularidad biológica.

Y hoy, contra todo pronóstico, este loro pesado, aromático y extraordinario comienza a escribir un capítulo distinto: el de la supervivencia.

“Hacemos todo que podemos para asegurarnos de no perder más diversidad genética, declaró Vercoe. “Es un verdadero deber de Nueva Zelanda salvar a estas aves”.

Con información de AP

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