Reparan inodoro de Artemis II: ¿cómo es ir al baño en el espacio?

Durante varias horas, la tripulación tuvieron que recurrir a bolsas hasta que, guiada desde Tierra, la astronauta Christina Koch logró arreglarlo.

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Reparan inodoro de Artemis II: ¿cómo es ir al baño en el espacio? (Foto: AP/redes sociales)
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En medio de su viaje hacia a la Luna, la tripulación de la misión Artemis II logró resolver un problema tan cotidiano como crucial en el espacio a bordo de la nave Orion: el funcionamiento del baño.

El inodoro lunar de Artemis II

El llamado “inodoro lunar” presentó fallas poco después de que la nave alcanzara la órbita terrestre. Durante varias horas, los astronautas tuvieron que recurrir a un sistema provisional de bolsas y embudos. Aunque no parezca tan ‘grave’, este incidente puso a prueba la capacidad de respuesta del Control de Misión y de la tripulación.

El problema llegó a su fin gracias a la astronauta Christina Koch quien, guiada desde Tierra, recibió instrucciones técnicas —descritas como “trucos de plomería” en microgravedad—. Koch consiguió reactivar el sistema durante la noche.

La reparación finalizó antes de que los cuatro astronautas se prepararan para abandonar la órbita terrestre y realizar la inyección translunar, una maniobra que no se ejecutaba desde la era del Programa Apolo en 1972.

¿Cómo funciona el inodoro de Artemis II?

A diferencia de los baños en la Tierra, el inodoro de Orion forma parte del Sistema Universal de Gestión de Desechos, un diseño compacto y avanzado pensado para el entorno espacial.

Su funcionamiento se basa en principios muy distintos:

  • Sin agua ni gravedad: utiliza succión de aire para dirigir los desechos, ya que en el espacio no hay gravedad que los haga descender.
  • Diseño compacto: está instalado en el piso de la cápsula, con una puerta y cortina para brindar privacidad en un espacio reducido.
  • Adaptado para mujeres: mejora la ergonomía respecto a modelos anteriores, facilitando su uso para toda la tripulación.
  • Tecnología experimental: deriva de un prototipo enviado en 2020 a la Estación Espacial Internacional, aunque ese sistema tuvo uso limitado.

El incidente también recordó cuánto ha avanzado la tecnología espacial. Durante el Programa Apolo, las cápsulas eran demasiado pequeñas para incluir un baño. Los astronautas dependían exclusivamente de bolsas especiales para sus necesidades durante todo el viaje.

Incluso hoy, esas bolsas siguen existiendo como respaldo en caso de fallas, como ocurrió brevemente en Artemis II.

Más allá del baño: una misión en marcha

Mientras se resolvía el problema técnico, la tripulación también enfrentaba otro desafío: las bajas temperaturas dentro de la cápsula, que rondan los 18 °C, obligándolos a buscar ropa más abrigadora.

A pesar de ello, los astronautas han aprovechado el viaje para observar la Tierra desde decenas de miles de kilómetros de distancia. Koch describió la vista como “absolutamente fenomenal”, afirmando que pueden distinguir continentes completos e incluso el Polo Sur.

Con información de AP y la NASA

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