NFL, bajo la lupa: auge del streaming detona vigilancia federal
Actualmente, el Departamento de Justicia de Estados Unidos mantiene una investigación activa sobre posibles prácticas anticompetitivas.
A medida que más partidos de la NFL migran de la televisión abierta hacia plataformas digitales como Prime Video, autoridades de Estados Unidos han comenzado a observar con mayor detenimiento las decisiones comerciales de la liga.
De acuerdo con fuentes cercanas al proceso, el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ, por sus siglas en inglés) mantiene una investigación activa sobre posibles prácticas anticompetitivas. El foco está puesto en si la estrategia de distribución de la NFL afecta la asequibilidad para los consumidores y limita la competencia entre proveedores de contenido.
Streaming vs. televisión: el punto de quiebre
En los últimos años, la NFL ha trasladado algunos de sus encuentros más atractivos a servicios de streaming como Amazon Prime Video y Netflix, rompiendo con décadas de dominio de cadenas tradicionales.
Algunos ejemplos incluyen:
- El paquete de “Thursday Night Football”, que pasó a Amazon en 2022.
- Un juego de comodín de playoffs en 2023.
- Los partidos navideños desde 2024.
Este viraje genera ingresos estimados en 400 millones de dólares anuales, pero también despierta cuestionamientos sobre el acceso del público a eventos de interés masivo.
En paralelo, la Comisión Federal de Comunicaciones abrió una consulta pública sobre el desplazamiento de los deportes en vivo hacia el streaming, acumulando más de 8 mil comentarios. Su presidente, Brendan Carr, incluso ilustró el debate con la imagen de un aficionado viendo a los Green Bay Packers, símbolo del arraigo tradicional de estas transmisiones.
Un negocio multimillonario en expansión
La NFL no solo domina en audiencia, también en ingresos. Sus acuerdos de derechos de transmisión —que involucran a gigantes como CBS, NBC, Fox y YouTube TV— generan cerca de 11 mil millones de dólares por temporada. La magnitud del negocio explica en parte el escrutinio: 83 de las 100 transmisiones más vistas del último año en Estados Unidos fueron partidos de la NFL, según datos de Nielsen.
Además, la liga evalúa expandir aún más su calendario —incluso con una posible temporada de 18 partidos— y aumentar los encuentros internacionales, lo que abriría nuevos paquetes exclusivos, probablemente también orientados al streaming.
El debate no es nuevo. De hecho, un jurado federal determinó en 2024 que la NFL violó leyes antimonopolio con su paquete “Sunday Ticket”, aunque posteriormente un juez anuló el veredicto.
En el trasfondo está la Ley de Transmisiones Deportivas de 1961, que permite a las ligas negociar colectivamente sus derechos televisivos bajo ciertas condiciones. Sin embargo, esta legislación no contempla plenamente el streaming, lo que abre un vacío legal en plena era digital. La discusión ya llegó al ámbito político. El senador Mike Lee solicitó revisar si los actuales modelos de distribución de la NFL cumplen con la normativa vigente.
¿Cambio inevitable o riesgo para los fans?
Aunque la NFL sostiene que más del 87% de sus partidos siguen disponibles en televisión abierta, el desplazamiento hacia plataformas de pago plantea dudas sobre el acceso equitativo.
El crecimiento de audiencias en streaming sugiere que el modelo funciona, pero no todos están convencidos. La preocupación principal de los reguladores es que el espectáculo deportivo más popular del país no se convierta en un privilegio exclusivo de quienes pueden pagar múltiples suscripciones.
Con información de AP
