Conoce al Yuji, el mono que roba corazones en el Zoo de Guadalajara
Al igual que Punch, el famoso mono japonés que también se hizo viral,Yuji despierta aferrado a su perro de peluche.
En el Zoológico de Guadalajara, Yuji, un mono de apenas mes y medio de nacido se ha convertido en símbolo de ternura, ya que cada mañana despierta aferrado a su perro de peluche que, más que un juguete, es su única fuente de consuelo.
La historia del pequeño primate, que pesa poco más de medio kilo, ha conmovido a miles de personas en México y en redes sociales, donde rápidamente fue comparado con Punch, el famoso mono japonés que también se hizo viral por crecer abrazado a un peluche tras ser rechazado por su madre.
Hoy, Yuji es visto por muchos como una especie de “versión mexicana” de aquel entrañable caso.
Un comienzo difícil
Yuji nació el 3 de marzo de 2026, pero su historia dio un giro inesperado desde las primeras horas de vida debido a que su madre, Kamaria, una hembra primeriza, mostró dificultades para sostenerlo y establecer vínculo con él. Ante el riesgo de que algo pudiera pasarle, los cuidadores decidieron separarlo para garantizar su supervivencia.
Con apenas 443 gramos al nacer, el pequeño fue trasladado al Centro Integral de Medicina y Bienestar Animal (CIMBA) del zoológico de Guadalajara, donde inició un proceso de crianza asistida bajo vigilancia permanente.
El peluche que sustituyó a su madre
Tras ser separado de su madre, el elemento más importante en la vida de Yuji no ha sido otro mono, sino un suave perro de peluche que, según revelaron los especialistas, sustituye el contacto materno y le brinda seguridad emocional.
El pequeño mono patas —especie conocida científicamente como Erythrocebus patas— pasa gran parte del día dentro de una transportadora acondicionada con hamacas y cuerdas. Ahí duerme, se alimenta y se aferra a su inseparable compañero de felpa.
Su rutina consta de recibir cuatro biberones al día, desde las 7 de la mañana hasta las 7 de la noche, y permanecer bajo el cuidado de un equipo de 12 veterinarios y biólogos que monitorean cada aspecto de su desarrollo.
Un proceso rumbo a la integración
A diferencia de Punch, Yuji aún no convive directamente con otros de su especie. Sin embargo, sus cuidadores ya han comenzado un proceso gradual de adaptación: a media mañana lo trasladan a un área cercana al hábitat de otros monos para que se familiarice con su entorno futuro.
Se espera que, alrededor de los seis meses de edad, cuando deje la leche y adopte una dieta de frutas y verduras, pueda integrarse con un grupo de 12 monos adultos y tres crías.
Entre la ternura y el debate
Además de enternecer al público, la historia de Yuji ha reavivado el debate sobre la crianza asistida en zoológicos. Por un lado, activistas señalan que los animales deberían crecer en su entorno natural.
“No hay como que vivan en su hábitat natural. Ellos tienen derecho a nacer, crecer, desarrollarse y morir en donde les corresponde”, detalló la activista mexicana Diana Valencia, directora y fundadora de la asociación local Abriendo Jaulas y Abriendo Mentes. “Están cuidados por un humano, lo que no tendría que ser así”.
Por el otro, especialistas defienden estas prácticas como una herramienta para salvar vidas.
Lo cierto es que, en medio de esta discusión, Yuji se ha convertido en un símbolo de supervivencia. De no haber sido intervenido, reconocen sus cuidadores, probablemente no habría sobrevivido en estado silvestre.
Por ahora, el pequeño mono mexicano sigue aferrado a su peluche, ajeno al debate, pero protagonista de una historia que —como la de Punch en Japón— demuestra que incluso en la adversidad, el afecto puede encontrar nuevas formas.
Con información de AP
