Caída de El Mencho abre dudas sobre el futuro del CJNG
Expertos prevén al menos tres escenarios sobre la lucha de poder dentro del Cártel Jalisco Nueva Generación.
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, confirmada este domingo, representa un triunfo para las fuerzas de seguridad mexicanas que abre una duda interesante: ¿qué pasará con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
El Mencho no solo era el hombre más buscado de México, sino el arquitecto de una organización que redefinió el crimen organizado con tácticas paramilitares y una expansión global sin precedentes.
Su muerte —comparable en impacto simbólico a la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán— llega en un momento de máxima tensión geopolítica, marcado por las presiones de la administración de Donald Trump para que el gobierno de Claudia Sheinbaum entregue resultados contundentes en la lucha contra el fentanilo.
El perfil de un "dictador" criminal
Originario de Michoacán, Oseguera Cervantes pasó de ser un traficante de heroína que cumplió condena en EU en los años noventa, a fundar en 2009 lo que hoy conocemos como el CJNG. Bajo su mando, la organización se transformó en una fuerza de choque capaz de derribar helicópteros militares (2015) y atentar contra altos mandos de seguridad en el corazón de la Ciudad de México, como ocurrió con el ataque a Omar García Harfuch en 2020.
El éxito del CJNG se basó en un modelo híbrido: el uso de drones y minas terrestres, combinado con una estructura de "franquicias" locales que permitía al cártel expandirse por 21 estados de México y casi todos los continentes, optimizando costos y maximizando el terror.
¿Respiro diplomático o calma antes de la tormenta?
La operación, que contó con una estrecha colaboración de inteligencia estadounidense, ha sido recibida con beneplácito en Washington. El subsecretario de Estado, Christopher Landau, fue el primero en felicitar a la "gran nación mexicana", un gesto que podría dar al gobierno de Sheinbaum un margen de maniobra frente a las amenazas de Trump de catalogar a los cárteles como grupos terroristas.
Expertos como Mike Vigil, exjefe de la DEA, señalan que el mérito principal recae en las Fuerzas Armadas mexicanas, enviando un mensaje de eficacia que Washington no puede ignorar. Sin embargo, la historia del narcotráfico en México enseña que la eliminación de un líder rara vez significa el fin de la violencia.
Los riesgos de la sucesión: ¿Fragmentación o Narcoterrorismo?
La gran incógnita que se abre ahora es el futuro del CJNG. A diferencia de otros grupos, el cártel de Jalisco operaba bajo un mando vertical donde "El Mencho" controlaba cada detalle. Su muerte deja un vacío de poder que podría derivar en tres escenarios:
- Luchas internas: Disputas por el control entre comandancias regionales que fragmenten la organización.
- Ofensiva de rivales: Un intento del Cártel de Sinaloa por recuperar el terreno perdido mientras sus enemigos se reorganizan.
- Narcoterrorismo: El temor más acuciante para analistas como David Saucedo es que el cártel opte por una estrategia de venganza indiscriminada contra civiles y autoridades, similar a la era de Pablo Escobar en Colombia, utilizando coches bomba y magnicidios para forzar al Estado a retroceder.
Muerte de El Mencho, oportunidad de México ante EU
La reacción inmediata del cártel —bloqueos, incendios y parálisis en una docena de estados— demuestra que su capacidad operativa sigue intacta. No obstante, la debilidad estructural que genera la falta de un sucesor claro abre una ventana de oportunidad para que México y Estados Unidos lancen un asalto frontal basado en inteligencia.
El éxito real de esta operación no se medirá por la muerte del líder, sino por la capacidad del Estado para impedir que el CJNG se regenere o que su caída desate una ola de violencia aún más sangrienta que la que el país ha padecido en los últimos años.
(Con información de The Associated Press)
