El hijo de Ebrard vivió en la residencia más cara del gobierno mexicano
Ebrard defendió el gasto argumentando que la residencia es necesaria para la diplomacia, pero la oposición exige auditorías y transparencia.
La residencia oficial de la embajada de México en Londres, donde vivió el hijo de Marcelo Ebrard entre 2021 y 2022, es la más costosa que renta el gobierno mexicano en el extranjero, con un precio superior a los 800 mil pesos mensuales, ubicada en Belgrave Square, una de las zonas más exclusivas del Reino Unido, según documentos obtenidos vía transparencia.
El inmueble es una townhouse de estilo georgiano, localizada en el número 48 de Belgrave Square, una zona histórica ocupada por representaciones diplomáticas.
La propiedad pertenece a una empresa vinculada a Hugh Grosvenor, duque de Westminster, considerado uno de los hombres más ricos del Reino Unido, lo que refleja el alto valor del inmueble.
El costo más alto entre residencias diplomáticas
De acuerdo con registros oficiales, esta residencia es la más cara que México mantiene en el extranjero, superando a otras sedes diplomáticas en distintas partes del mundo.
El gasto mensual ha generado cuestionamientos sobre el uso de recursos públicos, especialmente en un contexto de políticas de austeridad.
El vínculo con el caso Ebrard
El inmueble volvió al centro del debate luego de revelarse que el hijo del entonces canciller Marcelo Ebrard vivió en esta residencia durante varios meses.
Este hecho ha sido señalado como parte de una controversia mayor sobre el posible uso de instalaciones oficiales con fines personales, lo que derivó en investigaciones y cuestionamientos políticos recientes.
Una residencia con historia diplomática
La casa ha sido utilizada por representantes mexicanos desde 1921, lo que la convierte en una de las sedes diplomáticas más tradicionales del país en el extranjero.
Sin embargo, su alto costo y el contexto reciente han cambiado la percepción pública sobre su uso.
Debate entre lujo y función pública
El caso ha abierto una discusión sobre el equilibrio entre la representación diplomática de alto nivel y la necesidad de mantener criterios de austeridad en el gasto público.
También ha puesto en el centro el uso de espacios oficiales y los límites entre funciones institucionales y beneficios personales.
Con información de Latinus
