Fracking en México tardaría hasta 3 años, advierten expertos
El desarrollo de proyectos de fracking en México requerirá de dos a tres años debido a estudios hídricos, exploración y regulación.
El desarrollo de proyectos de fracking -fractura hidráulica- en México requerirá entre dos y tres años para concretarse, ante la necesidad en el país de realizar estudios hídricos, explorar yacimientos y crear el marco regulatorio.
El despliegue del almacenamiento y extracción mediante fractura hidráulica (fracking) en territorio nacional no será inmediato. De acuerdo con Leticia Merino, integrante del Comité Científico sobre Soberanía Energética y Yacimientos de Gas Natural No Convencional, el proceso enfrentará una serie de etapas técnicas y legales antes de su eventual puesta en marcha.
“Yo creo que esto llevaría por lo menos otros dos o tres años, se tiene que regular”,
afirmó tras participar en las mesas de análisis sobre la viabilidad económica, social y ambiental de estos recursos.
¿Cuáles son las fases previas para evaluar el fracking en México?
Para determinar si es factible la explotación de yacimientos no convencionales, el grupo de especialistas determinó una hoja de ruta con requerimientos indispensables:
Disponibilidad de agua: Determinar la existencia de agua salobre en las regiones de extracción y confirmar que los acuíferos no conecten con fuentes de consumo humano o agrícola. Los análisis en las cuencas iniciarían entre finales de este año y principios del siguiente.
Exploración y viabilidad: Evaluar si los recursos prospectivos pueden convertirse en hidrocarburos explotables y comprobar su rentabilidad económica bajo las exigencias gubernamentales.
Marco regulatorio: Elaborar la normatividad oficial aplicable para controlar dicha actividad.
Restricciones para los proyectos de fracking en el país
Durante los próximos meses se prevé la elaboración de dos decretos necesario. El primero ratificará la prohibición de la técnica en la cuenca Tampico-Misantla, mientras que el segundo fijará las limitantes sobre el aprovechamiento del agua.
La cuenca Tampico-Misantla quedó descartada por su elevada densidad de población rural, sus índices de pobreza y la alta dependencia local de la agricultura y el turismo. En contraste, las zonas del norte del país registran menor densidad poblacional, aunque las autoridades aclararon que no están libres de impacto ambiental.
A la fecha, el gobierno no ha definido si la explotación operará bajo contratos mixtos o con la participación de la iniciativa privada, factor determinante ante los límites financieros y tecnológicos que afronta Petróleos Mexicanos (Pemex).
(Con información de El Financiero)
