Brasil aprueba reducir la jornada laboral a 40 horas semanales
El Senado brasileño aprobó una reforma que elimina el esquema laboral de seis días de trabajo por uno de descanso y establece una reducción gradual de la jornada.
El Senado de Brasil aprobó la reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, sin recorte salarial, mediante una enmienda constitucional impulsada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. La iniciativa también elimina el esquema conocido como “6 por 1”, que contempla seis días de trabajo por uno de descanso.
La propuesta recibió el respaldo de los legisladores en dos votaciones consecutivas durante una misma sesión parlamentaria, en medio de la campaña electoral rumbo a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, prevista para el 25 de octubre, en la que Lula se enfrentará al senador Flávio Bolsonaro.
Brasil eliminará el esquema laboral de seis días de trabajo
La reforma establece una transición de 14 meses para reducir progresivamente el límite de horas laborales. De acuerdo con el calendario previsto, a los 60 días de la promulgación de la norma, la jornada máxima semanal disminuirá de 44 a 42 horas. Doce meses después, el límite quedará establecido en 40 horas.
La iniciativa representa uno de los principales compromisos políticos de Lula, quien defendió la medida como una forma de mejorar la calidad de vida de los trabajadores y permitirles disponer de más tiempo para descansar y convivir con sus familias.
Tras la aprobación, el mandatario compartió en la red social X un video de su celebración y destacó que la reforma busca garantizar mayor dignidad y bienestar para la población brasileña.
El presidente del Senado, Davi Alcolumbre, afirmó que la medida tendrá repercusiones en millones de personas con distintas condiciones laborales y económicas en el país. Por su parte, organizaciones sindicales estiman que alrededor de 22 millones de trabajadores podrían beneficiarse de la reducción de la jornada.
Reforma laboral genera preocupación entre empresarios
La aprobación también provocó cuestionamientos por parte de sectores empresariales, que advierten sobre las posibles consecuencias económicas de disminuir las horas de trabajo sin reducir los salarios.
La Federación de Comercio de São Paulo calculó que la reforma podría incrementar en 22 por ciento el costo de la hora trabajada y provocar la pérdida de hasta 1.2 millones de empleos.
Ante estas previsiones, el senador opositor Esperidião Amin pidió coordinar medidas con las empresas para amortiguar los posibles impactos presupuestarios.
En contraste, el senador oficialista Randolfe Rodrigues rechazó los pronósticos negativos y sostuvo que la reducción acercaría a Brasil a las condiciones laborales de países desarrollados, entre ellos Francia, Alemania, Finlandia, Australia, Noruega y Países Bajos.
La jornada laboral se convierte en tema electoral
El debate también adquirió relevancia política debido a la proximidad de la segunda vuelta presidencial. Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal, había rechazado anteriormente la propuesta, pero modificó su postura antes de la votación y argumentó que buscaba responder a las demandas de la población.
La portavoz del Gobierno en el Senado, Teresa Leitão, advirtió sobre la posibilidad de retrocesos si la oposición gana las elecciones y llamó a mantener la vigilancia sobre el futuro de la reforma.
Aunque algunos legisladores cuestionaron la rapidez del procedimiento y el posible uso electoral de la iniciativa, Alcolumbre defendió su inclusión en la agenda parlamentaria y aseguró que el proceso se desarrolló con responsabilidad, diálogo y respeto a las normas legislativas.
La aprobación representa un avance para quienes defienden la reducción del tiempo de trabajo en Brasil, aunque sus efectos definitivos dependerán de la entrada en vigor de la reforma y de su impacto sobre el empleo, los salarios y los costos de las empresas.
Con información de Infobae.
