Cierra revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear sin acuerdos
El ambiente de la cumbre, celebrada en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), estuvo dominado por el conflicto en torno al programa nuclear iraní.
La conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), celebrada en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), concluyó sin acuerdos tras cuatro semanas de intensas negociaciones marcadas por tensiones geopolíticas, especialmente entre Estados Unidos e Irán.
El embajador vietnamita Do Hung Viet, presidente de la conferencia, confirmó que no hubo consenso entre los 191 Estados miembros del TNP, ni siquiera para aprobar un documento final con compromisos mínimos. Sin señalar responsables directos, el diplomático evidenció la profunda fractura entre las potencias participantes.
Este resultado marca el tercer fracaso consecutivo en las revisiones del tratado, considerado la piedra angular del desarme nuclear global. En la edición anterior, en 2022, Rusia bloqueó el consenso debido a su invasión a Ucrania y las disputas en torno a la central nuclear de Zaporiyia.
Tensiones nucleares y conflicto geopolítico
El ambiente de la cumbre estuvo dominado por el conflicto en torno al programa nuclear iraní. Las fricciones se intensificaron tras los ataques aéreos lanzados el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel, en el marco de una escalada militar que, según el presidente Donald Trump, buscaba frenar el desarrollo de armas nucleares por parte de Teherán.
Irán, por su parte, ha reiterado que su programa tiene fines civiles, aunque ha reconocido el enriquecimiento de uranio a niveles cercanos a los de uso militar. Las diferencias se profundizaron durante la conferencia: Washington acusó a Teherán de incumplir sus obligaciones, mientras que la República Islámica denunció violaciones al derecho internacional por los ataques a sus instalaciones.
Inspecciones bloqueadas y acusaciones cruzadas
Aunque Irán es signatario del TNP, que obliga a permitir inspecciones internacionales, ha negado acceso a ciertas instalaciones atacadas recientemente a inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica.
En los discursos finales, Estados Unidos calificó a Irán como un “prolífico violador del tratado”, acusándolo de evadir responsabilidades. Teherán respondió denunciando una “campaña implacable” para justificar acciones militares en su contra.
Un tratado bajo presión
Expertos advierten que el fracaso de la conferencia refleja un deterioro estructural del régimen de no proliferación. Daryl Kimball, director de la Asociación de Control de Armas, señaló que, aunque el respaldo retórico al tratado persiste, sus bases “se están agrietando” por la falta de acciones concretas y la rigidez de las grandes potencias.
En la misma línea, Rebecca Johnson criticó tanto a Estados Unidos como a Rusia, acusándolos de intensificar amenazas nucleares y debilitar compromisos internacionales de desarme.
Con información de AP
