Corea del Sur sentencia a militar por muerte de su esposa en Paju
Kim Dong Hoon permanecerá 30 años en prisión por manipular psicológicamente a Kim Min ji, hallada en su casa en Paju con larvas comiéndose su cuerpo.
Un caso que estremeció a Corea del Sur a finales de 2025 ha vuelto a sacudir a la opinión pública tras la sentencia emitida este 2 de junio. Lo que inicialmente fue reportado como una emergencia médica en una vivienda militar en Paju, terminó revelando una de las historias de violencia doméstica más perturbadoras de los últimos años.
Una esposa amarrada, llena de larvas y casi muerta
El 17 de noviembre de 2025, equipos de emergencia encontraron a Kim Min ji sentada en un sofá, cubierta de su propio excremento, con la piel necrosada y decenas de miles de larvas alimentándose de su cuerpo. Aún respiraba, en un estado semicomatoso provocado por el dolor extremo, la desnutrición y el abandono prolongado.
Detrás de este escenario estaba su esposo, Kim Dong hoon, un suboficial del Ejército, quien durante meses habría sometido a la víctima a un control coercitivo y abandono deliberado. Mientras ella se deterioraba física y mentalmente, él enviaba mensajes a la familia simulando ser un esposo dedicado, asegurando que la cuidaba, le cocinaba y atendía sus necesidades.
Matrimonio no terminó con un final feliz
La pareja se conoció desde la primaria y tras varios años conviviendo y conociéndose, Dong hoon y Min ji se casaron en 2016, pensando que su matrimonio estaría lleno de sonrisas y felicidad. Por su posición como soldado, el esposo se tuvo que mudar a una base militar en Paju, un cambio que su ‘media naranja’ aceptó.
La vida como casados era buena pese al trastorno de pánico que Min ji desarrolló a causa de su trabajo, el cual no tuvo más opción que abandonar y a raíz del cual comenzó a tomar medicamentos y ver a un médico. Si bien su estado era delicado, Min ji se encontraba bien en tanto no abandonara su tratamiento.
El matrimonio se fue en picada debido al alcoholismo de Kim Dong hoon, quien durante ese estado, golpeaba en repetidas ocasiones a su esposa. Vecinos de la pareja revelaron que varias veces llegaron a ver que el hombre llegaba a casa con una o dos botellas de alcohol y escuchaban gritos toda la noche.
ผู้ชายเกาหลีขังเมีย ให้เมียนั่งติดเก้าอี้จนผิวเน่า มีหนอนแมลงวันฟักบนร่าง ขังไว้หลายเดือนจนเมียเน่าทั้งเป็น
— L O L A (@lolitascak3) June 4, 2026
17 พฤศจิกาที่ผ่านมา ผชแจ้งตำรวจบอกเมียหมดสติ พอจนทเข้าไป บ้านเหม็นเน่า เจอผญนั่งเก้าอี้โซฟา จมขี้ เนื้อเน่าติดเก้าอี้ มีหนอนฟัก ตามข้อมูล มีหนอนจำนวนนับหมื่นฟักอยู่ในร่าง… https://t.co/4IV0ufFSaJ pic.twitter.com/UxdS7g941k
Ocultando una verdadera escena perturbadora
Las investigaciones revelaron que el hombre utilizaba incienso y ambientadores industriales para ocultar el hedor a descomposición dentro de la vivienda, engañando incluso a los vecinos.
Paralelamente, mantenía su rutina personal que consistía en consumir alcohol en exceso y cuidar meticulosamente de sus mascotas, a quienes llevaba regularmente al veterinario.
El deterioro de Min ji fue documentado también en su diario personal, donde se culpaba por su condición psicológica y suplicaba a su esposo otra oportunidad para ser “una buena esposa”.
“Debes estar muy cansado de mí, ¿verdad? Lo siento de verdad. Odio ser así. Aunque parezca desvergonzada, ¿puedo tener otra oportunidad?”, escribió Min ji.
Expertos consideran que fue víctima de manipulación psicológica extrema, aislada del mundo exterior y llevada a creer que ella era responsable de su propio sufrimiento.
Kim Min ji resistió lo más que pudo
A pesar de que la mujer escribió una carta pidiendo ser llevada al hospital, el agresor ignoró sus súplicas. Cuando finalmente se alertó a las autoridades, la víctima fue trasladada de emergencia, pero murió al día siguiente debido a una infección generalizada.
El informe médico confirmó un cuadro devastador: apenas 30 kilogramos de peso, fallo renal, deshidratación severa, úlceras por presión en grado máximo, costillas fracturadas y signos de descomposición de al menos tres meses.
Critican sentencia de tres décadas tras las rejas
El martes 2 de junio de 2026, un tribunal militar de primera instancia condenó a Kim Dong-hoon a 30 años de prisión, una sentencia que ha sido ampliamente criticada por la sociedad surcoreana, que la considera insuficiente ante la brutalidad del caso.
La familia de la víctima calificó el fallo como “un insulto”, asegurando que no refleja la gravedad de un crimen que, sostienen, fue un asesinato premeditado. La fiscalía ha anunciado que apelará la sentencia en busca de una pena mayor.
“Confié en él demasiado. Siempre me llamaba para decirme que cuidaba bien a mi hija”, declaró la madre de la víctima. “Pelearé hasta el final. Revelaré la verdad”.
Con información de redes sociales
